Ausencia
Siento
tu ausencia.
Extraño
tu piel de arena tostada.
Y en la soledad de nuestra alcoba,
paso la noche aspirando
los restos de tu esencia
a vainilla.
Y ardo enamorado,
abrasado entre las sábanas,
ahogando en lágrimas
la almohada.
Finalmente, el alba
me encuentra dormido,
derrotado en un sueño
agridulce,
arropado por el eco
cálido y suave
de tu recuerdo.

Iaberius Gundisalvi

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«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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