Iaberius

Trial by combat, por Hans Taloffer

Trial by combat! o, en castellano, «¡Juicio por combate!». Con este, añado otro diseño más a la categoría Medieval.

Cuando buscaba imágenes libres de derechos para el artículo didicado a la daga «misericordia», me topé con los manuscritos del siglo XV de Hans Taloffer, un famoso maestro de esgrima del Sacro Imperio Romano Germánico. Al verlos, supe que sería una fuente de buenos motivos. En estos Fechtbuch (manuales de combate), llenos de ilustraciones, se mostraban diversas técnicas para afrontar todo tipo de combates singulares, ya fuesen con o sin armadura, montados o desmontados, con espadas, mazas, alabardas (como en este caso), y demás armas blancas. Incluso entre hombres y mujeres. Eran técnicas que se podían aplicar en los juicios por combate, y así surgió la idea.

EL jucio por combate era una fórmula del derecho germánico medieval que se usaba para resolver procesos cuando no había testigos ni se conseguía una confesión del acusado. Las dos partes en litigio luchaban, entonces, en combate singular. Era una herencia de las antiguas tribus germánicas, por eso se dio menos en el ámbito mediterráneo.

Para encontrar la ilustración, me decanté por el manuscrito MS Thott 290.2º, de la Biblioteca Real de Dinamarca. Como es normal en estos códices medievales, las digitalizaciones están bien hechas y tienen buena resolución. Una vez seleccionado el motivo que me interesaba, con Photoshop eliminé el fondo y trabajé el color, los ajustes de niveles y los bordes, a los que aplicé un estilo de capa. El texto lo elaboré a mano, con la tableta digital, fijándome en viejos manuales caligráficos que poseo. Me decidí por una tipografía gótica redonda, que me parecía más legible que otros tipos de góticas más angulosas. Después de suavizar los bordes aplicando el filtro «mediana», le di una apariencia semejante a la de la ilustración con el uso de filtros de texturas y con los estilos de capa. Quise dejar unas marcas de renglones como las que se ven en los códices reales.

El aspecto final en Redbubble es este:

Hans Taloffer t-shirt Medieval T-SHIRT

 

Luperca, la loba capitolina

Este domingo me he puesto a diseñar un poco con el Corel, para no quedarme oxidado, y me ha dado por vectorizar la imagen de la famosa loba capitolina, la escultura romana. Según la mitología, la loba se llamaba Luperca. Cuando Amulio, usurpador del trono de Alba Longa, trató de deshacerse de todos los herederos legítimos, su sobrina, Rea Silvia, que había tenido a Rómulo y Remo de Marte, el dios de la guerra, los metió en una cesta y los lanzó al Tíber. El destino quiso que la cesta quedase varada en la ribera, cerca del monte Palatino. Allí encontró la loba a los gemelos, a los que los amamantó y crió hasta que el pastor Fáustulo dio con ellos.

Aunque se pensó, durante mucho tiempo, que se trataba de una escultura etrusca, según las últimas investigaciones se trataría de una copia realizada durante la Edad Media, hacia el siglo XI. Los niños que aparecen debajo son un añadido del Renacimiento.

Ahora tengo que pensar qué hacer con ella. Lo más seguro es que lo adapte para camisetas, con algún motivo interesante.

¿Qué opináis?

 

objetivo rescatar a napoleón

Tras la derrota de Waterloo, en 1815, y el destierro de Napoleón a la isla de Santa Elena, muchos de sus partidarios marcharon al Nuevo Mundo para huir de posibles represalias de las naciones europeas. Entre ellos sus propio hermano José, el que fuera rey de España, que hizo fortuna en Estados Unidos. No es extraño, entonces, que con el tiempo surgieran distintos planes para rescatar al emperador y conducirlo hasta América.

La isla de santa Elena era uno de los lugares más recónditos del mundo, una isla agreste en mitad del Atlántico sur, entre África y América. Los aliados habían aprendido de su error al confinar a Napoleón en la isla de Elba, en la costa italiana, como soberano de una corte en miniatura. Viendo cómo se había escapado de allí y su capacidad de recuperar el poder en Francia sin efectuar ni un solo disparo, no dudaron, tras su segunda derrota, en deportar a Bonaparte a un lugar casi inaccesible en el que estuviese prácticamente incomunicado. Así que lo establecieron en aquella isla remota, con un número reducido de sirvientes, entre importantes medidas de seguridad. Los ingleses, que tenían la soberanía de la isla, no se confiaron, y enviaron allí dos escuadrones de infantería y una pequeña flota de once buques. Hasta ellos habían llegado esos rumores de posibles intentonas de rescate. Una posibilidad que llegó a obsesionar al gobernador de la isla, Hudson Lowe, que dispuso que el emperador debía dejarse ver por los guardias ingleses al menos una vez al día, para asegurarse de que no se había escapado, y le prohibió pasear a caballo fuera de cierto perímetro, o acercase a la costa.

Napoleón en santa Elena

Napoléon Bonaparte en la Isla Santa Elena, por Franz Josef Sandmann. Imagen de dominio público

 

Como hemos visto, no eran temores infundados. Esos planes para sacar a Napoleón de su prisión y llevarlo a un exilio americano existían. Un grupo de franceses de la Luisiana francesa, por ejemplo, entre los que se contaba el propio alcalde de Nueva Orleans, Nicolas Girod, se pusieron en contacto con Dominique You, un antiguo pirata y contrabandista del Golfo, para confiarle la misión de rescate. You había sido artillero en la expedición francesa sobre Haití, y también había luchado contra los ingleses en la batalla de Nueva Orleans. El alcalde Giord había llegado a acondicionar su casa para tener a Napoleón como huésped. Sin embargo, poco antes de partir, llegó la noticia de que el emperador había fallecido el 5 de mayo de 1821.

Entre los miembros del escueto séquito de Bonaparte también se propuso algún tipo de fuga, escondiendo al emperador en una cesta de la ropa sucia, en un tonel o algún cajón. Pero Napoleón lo consideraba algo indigno de su condición. Más peregrina fue la idea que tuvieron el general Lallemand y el coronel Latapie, que habían huido de Malta, donde estaban encarcelados. Latapie proponía ocupar una isla brasileña que era usada como prisión por los portugueses, incitar a la rebelión a sus 2000 presos, y luego embarcarse desde allí para ir a rescatar a Napoleón. Pero esto no pasó de meras elucubraciones.

tom jonson

Caricatura de Tom Johnson en la portada de Scenes and Stories by a Clergyman in Debt: Written during his confinement in the debtors

Pero hubo un plan todavía más espectacular. El marqués de Montholon, un general francés que se exilió con Napoleón, escribió que un grupo de oficiales bonapartistas contrataron al capitán Tom Johnson, un contrabandista irlandés, para rescatar al emperador con un submarino. Johnson había pilotado distintas naves encubiertas para la armada británica durante las guerras napoleónicas, y él mismo tenía experiencia en fugarse de varias prisiones. Al parecer, había sido capaz de inventar una especie de submarino muy primitivo, el Etna, de unos 30 metros de eslora, seguramente con información que había conseguido sobre los prototipos del ingeniero e inventor Robert Fulton. La embarcación utilizaba las velas para navegar, pero podía plegarlas para sumergirse durante algunos instantes. La idea era acercaerse a la isla y sumergirse para burlar la vigilancia de los buques que patrullaban su perímetro. Después, con una silla unas cuerdas y unos arneses, descolgarían a Napoleón por un acantilado. Pero, cuando ya estaba todo el marcha, también les llegó la noticia de la muerte del emperador.

Fuentes

Quien viaja a Cancún y sale la zona hotelera, tiene la posibilidad de descubrir el parque Kabah, una zona natural protegida en la que se ha cuidado de mantener la selva en su estado virgen en la mayor parte de sus 41 hectáreas. En su interior, uno puede descubrir la amplia variedad de la flora autóctona. Si se anda en silencio y con cuidado, se puede avistar gran cantidad de fauna, o quizá te veas perseguido por algún coatí territorial.

En su interior, se puede vistar el Museo Casa Maya y una parcela maya tradicional, con su cabaña. Y, si uno se adentra un poco en la selva, puede encontrarse, también, con un campamento chiclero.

campamento chiclero

interior campamento chiclero

Los mayas extraían el chicle de la savia del árbol chicozapote, muy abundante en su entorno. Montaban los campamentos chicleros cuando se internaban en la selva para recolectar esta savia. Trepaban a los árboles, hacían incisiones en la corteza y dejaban que la savia fluyera hasta unos recipientes colocados en la base. En el campamento, los hombres descansaban después de la dura jornada, y también cuajaban el extracto. Después de un proceso de secado, el resultado era una goma masticable muy útil para la higiene de los dientes y la boca, que también servía para soportar mejor el hambre; el antecesor de los chicles actuales.

detalle del campamento chiclero

Si te ha interesado el tema, a continuación dejo un par de enlaces para saber más:

Las fotografías empleadas en este artículo son propias.

 

Delenda Carthago est

Variantes de diseño para fondos claros u oscuros

Pues sí, nuevo diseño histórico. Pero ahora paso del medioevo a la Roma republicana y me inspiro, para este diseño, en el AQVILA, el más importante de los signa militaria, los símbolos de las legiones. En época republicana llegaron a ser cinco (tras el puñado de paja orginal): el lobo, el águila, el minotauro, el jabalí y el caballo. Tras la reforma de Mario, en el paso del siglo II al I a.C, solo quedó la famosa águila, que se convertiría en símbolo del imperio. Y el texto latino es un guiño: «Cartago debe ser destruida». Una cita que se me había quedado grabada desde que la leyera por primera vez en un cómic de Astérix y Obélix. Más adelante, cuando mi vida tomase el rumbo de las humanidades, cobraría su sentido. Marco Porcio Catón, conocido como Catón el Viejo o el Censor, fue un senador romano de dilatada vida militar y política, obsesionado con la destrucción de Cartago. Había participado en la segunda guerra púnica y fue el principal impulsor de la tercera guerra púnica, la que arrasaría la ciudad africana. Se hizo famosa su costumbre de acabar cualquier discurso, fuese cual fuese el tema, con la frase Ceterum censeo Carthaginem esse delendam, que quiere decir «Y además opino que Cartago debe ser destruida».

La venganza del rey amarillo. Escritura automática

Un gigante amarillo de calcárea cubierta. Poético; si no fuese porque aquel caracol, grande como un puño, avanzaba con mirada torva y gesto agresivo. Buscaba a los responsables del hundimiento de la tapia del cementerio. Un par de concejales corruptos que habían recortado presupuesto de los materiales a la hora de ampliar aquel lugar de descanso eterno.

Unas semanas antes, el alma de un viejo ortopedista afiliado al PC quedó varado en tierra por culpa de una fuerte borrasca. Al segundo intento logró desprenderse de la carga inerte de su cuerpo, pero lo repelió otra carga, eléctrica, de la tormenta. Y cayó justo encima de aquella manzana andante. Que en realidad era un molusco terrestre de esos de los que ya quedan pocos. Un caracol enorme, baboso y mutante, que había descendido tranquilamente desde la central nuclear.

Como quien no quiere la cosa, el ectoplasma fue fagocitado lentamente por aquella piel resbaladiza, hasta que el viejo Nicolas, conocido como Pocete por sus vecinos, se vio dentro del animal. Se convirtió en una especie de parásito que, poco a poco, se fue haciendo con la voluntad del caracol. Hasta que el ortopedista se vio de vuelta en el mundo de los vivos.

Y entonces descubrió qué habían hecho con sus impuestos aquellos canallas del ayuntamiento. Una obra de precio faraónico e ingeniería malsana. Y, hala, los bolsillos repletos. Todo en una cuenta opaca de la Caja Rural. Y mientras tanto, su tía y su primo allí, frente al enorme agujero del muro. Sus tumbas semienterradas por los escombros, y sus lápidas desprotegidas, al alcance de gamberros y alimañas.

Así empezó aquella endiablada persecución de los corruptos trajeados. Persecución que trascendió lo que debería ser la vida de un animal tan baboso. Uno de ellos murió del susto, y el otro intentó escapar. Pero no se puede correr eternamente contra una muerte anunciada: resbalón y tentetieso; crujido de concha y edil desnucado. Y Nicolás, el ortopedista, de nuevo camino del cielo, con la ancha sonrisa, en su cara etérea, del deber cumplido.

Javier G. Alcaraván

Este es un ejercicio de escritura automática que empecé a realizar en Steemit. Partiendo de una imagen o alguna escena que me llamase la atención, comenzaba a escribir, sin pensarlo con antelación, para ver hasta dónde me llevaban las palabras. No me cronometré con exactitud; simplemente, cuando veía que el reloj me avisaba de que llevaba 10 minutos escribiendo, buscaba un final. Después elegía un título y le daba una revisión ortográfica.

Triste marioneta, poema visual

Con esta composición, Triste marioneta, he ganado el concurso de poesía visual Imago, que había convocado en Steemit la profesora venezolana de teoría literaria Adriana Cabrera. Ha sido toda una sorpresa, porque pensaba que no había llegado al plazo y no podría competir. Pero estaba equivocado, porque no había contado con la diferencia horaria con Venezuela.

Uso de la daga de misericordia

Ilustración del manual de esgrima de Hans Talhoffer (S. XV).MS Thott 290.2º f. 137v, Biblioteca Real de Dinamarca

La daga de misericordia o «misericordia», a secas (seguramente del francés miséricorde), fue un tipo de puñal largo de hoja estrecha que tenía un filo más punzante que cortante. Su uso se empezó a generalizar entre los caballeros a mediados del siglo XIII con el nombre, en la península Ibérica, de cuchillo misericordioso.

Tenía un uso bastante específico, que era el de rematar a los caballeros caídos, ya que su hoja, robusta y puntiaguda, podía atravesar la mayoría de cotas de malla o introducirse violentamente entre las juntas de las armaduras de placas.

Hay quien opina que debe su nombre al hecho de que se usaba para dar el golpe de gracia a los caballeros que yacían en el campo de batalla con heridas demasiado serias como para ser tratadas. Su uso era, entonces, un acto de misericordia para ahorrar sufrimiento y deshonor al adversario. Otros creen que se la bautizó con ese nombre porque obligaba a uno de los combatientes a gritar «¡Misericordia!» cuando la sentía en la garganta o cualquier otro punto vital.

Nueva selección de artículos pueblicados en Steemit. Como anuncié, solo dejo los que tratan temas afines a este blog, aquellos que os pueden resultar interesantes.

Jean Baptiste Bernadotte, artículo en Steemit Jean Baptiste Bernadotte: las extrañas vicisitudes de un rey republicano. El caso del revolucionario francés, y general de Napoleón, que se conviritió en rey de Suecia y Noruega.
Cervantes, el outsider. Soldado, viajero, emprendedor… Cervantes fue una persona que se hizo a sí misma y trató de hacerse un hueco en un mundo hostil lleno de dificultades.
¿Pares o nones? Nanorelato surgido de una propuesta que hizo un grupo de escritores en Twitter.
Criaturas fantásticas y (posiblemente) dónde encontrarlas: LA CENTÍCORA. Griatura enorme de cuernos móviles que aparece descrita en los bestiarios medievales.

Disfrutadlos. Os recuerdo que en Steemit utilizo el nombre de usuario @iaberius

 

 

Jörg Heidenberger es un programador de sistemas alemán que encontró en la fotografía una manera de evadirse de la vida cotidiana y de expresar sus inquietudes creativas.

Lo cierto es que las fotos de Heidenberger son muy llamativas. Destaca en el tratamiento del desnudo masculino, casi siempre en blanco y negro, y el uso de una luz dura y un alto contraste.

Heidenberger planifica mucho la escenografía. No tiene como objetivo conseguir una representación fiel de la realidad, su intención es, más bien, narrativa. El fotógrafo confiesa que le gusta buscar lugares abandonados, sitios donde se sienta todavía la presencia de sus antiguos habitantes, y tratar de contar las historias, las pasiones que pudieron tener lugar.

La elección de motivos y la manera de plasmarlos pueden recordar a los movimientos de vanguardia. El surrealismo es más que evidente: nos encontramos con escenas imposibles, oníricas o del inconsciente, unos usos extraños de la perspectiva, casi podríamos decir que dalinianos; incluso con personajes de traje y sombrero, a lo Magritte. No obstante, la localización fábricas, la presencia de antiguas máquinas y la importancia que le da al movimiento en algunas de sus fotografías nos acercarían más a la estética del Futurismo.

Son muy famosas los retratos (más bien autorretratos) de su serie Cube, donde juega con el gran angular y el fotomontaje para presentarnos instantáneas en las que distorsiona la perspectiva tradicional del cuerpo humano y nos presenta escorzos imposibles o extraños bustos casi escultóricos. El resultado transmite una sensación de inquietud y confusión.

Lo mejor, como siempre, es que cada uno lo descubra por sí mismo.

 

Fotografías de Heidenberger

heidenberger photograpy

Heidenberger photography

Desnudos imposibles de Heidenberger

Fuentes:

Página personal del artista

Entrevista en http://www.fotocommunity.de

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Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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