Iaberius

Y para hoy, un corto de terror

Corto de animación basado en el conocido relato de terror psicológico de Edgar A. Poe El corazón delator.  Dirigido por Ted Parmelee en 1953, fue nominado al Óscar al mejor cortometraje de animación.

Este corto fue rompedor en su época, lo que era normal en las producciones de la United Productions of America (UPA). La UPA surgió a mediados de los 50 de un grupo de disidentes de la Disney que se alejaban de los cánones establecidos por los grandes estudios, y que querían respetar la visión y el estilo individual de los artistas. Sus animaciones apostaban por la innovación tanto en lo temático como en lo estético, y se acercaban al arte vanguardista de las décadas anteriores o al estilo gráfico estilizado y lineal del mundo publicitario de esos años. En el caso de este corto, la práctica ausencia de color (tan solo blanco y negro y tonos ocres o amarillos) y la animación limitada y expresiva se conjuga perfectamente con esa atmósfera oscura y surrealista que refleja el descenso a la locura del protagonista.

El corazón delator (The Tell-Tale Heart en inglés) es una obra que rompió moldes, ya que en Estados Unidos se consideró la primera animación dirigida específicamente a un público “adulto”, por lo que se clasificó con una X.

Anuncio de El corazón delator

Para saber más:
El corazón delator en Filmaffiniti
Pequeñas historias del cine. Boing, Boing! UPA: La revolución de la animación moderna

 

La batalla de los Campeones

Nos cuenta el historiador griego Heródoto de Halicarnaso, en el primero de Los nueve libros de historia, que la batalla de los Campeones fue un combate excepcional entre una selección de los 300 mejores hoplitas de Argos y otra de los 300 mejores guerreros de Esparta por el control de la región de Tirea. Pero no fue una batalla al uso, no se enfrentaron estos 600 hoplitas en una batalla campal, sino que se trató de una larga sucesión de combates singulares; entroncaba esto con la antigua tradición de los duelos de campeones, como aquellos que describiera Homero en la Iliada, por ejemplo.

La batalla de los Campeones, el colofón de una vieja rivalidad

A mediados del siglo VI a.c., las polis de Argos y Esparta se disputaban el dominio de la costa oriental de la península del Peloponeso. Su rivalidad venía de lejos, como mínimo desde mediados del siglo anterior. Durante la Edad Oscura, Argos había sido la ciudad dominante del Peloponeso y empezó a ver con desconfianza el crecimiento del poder e influencia de Esparta en el sur de la península. El carácter expansionista de los lacedemonios los llevó a invadir las regiones adyacentes y a comenzar la larga serie de guerras mesenias. Así que el choque entre las dos potencias era inevitable. El primer enfrentamiento, la batalla de Hisias (669 a.c.), se decantó del lado de los argivios. Vencieron gracias al uso de una novedosa táctica de guerra: la formación en falange. Por aquel tiempo, el ejército espartano no eran todavía la fantástica máquina de guerra que llegaría a ser un par de siglos más tarde; pero tomaron buena nota.

Lugar donde tuvo lugar la batalla de los campeones

Situación de los llanos de Tirea, en el Peloponeso

Cien años después, para el año 545 a.c., Esparta se había convertido en un Estado totalmente militarizado que disponía de un ejército muy bien equipado, preparado y curtido tras casi dos siglos de guerras constantes. Y que dominaba como ningún otro el empleo de la falange. Una vez controlado todo el sur del Peloponeso, su nuevo objetivo eran los llanos de Tirea, en el Este. Era un territorio cercano a la Argólida, lo que significaba una clara afrenta a los argivios. Y Argos fue a la guerra.

Las dos ciudades-estado se habían seguido enfrentando en multitud de escaramuzas a lo largo de las décadas anteriores. Aunque en esta ocasión movilizaron dos ejércitos muy igualados y de tamaño considerable (seguramente en torno a los 10.000 soldados), el desgaste había hecho mella y, cuando llegaron al campo de batalla, se constató que no estaban por la labor de entablar combate; una batalla de tal magnitud podía acabar diezmando su ciudadanía (los hoplitas eran ciudadanos libres que luchaban por su polis) y los dejaría luego a merced del resto de sus enemigos. Así las cosas, los comandantes pactaron un encuentro y allí acordaron que, en vez de comprometer a todas las tropas, librarían un gran combate de campeones entre los 300 mejores guerreros de cada bando. Los que ganasen, se quedarían con el territorio. Y así se evitarían la masacre.

¿Por qué 300?

300 hoplitas en el la batalla de los Campeones, 300 los que lucharon en las Termópilas… Inculso 300 los integrantes del famoso Batallón Sagrado de Tebas. Se repite el número. ¿Tenía algún significado especial? Bueno, en el caso de los espartanos se sabe que, cuando los jóvenes soldados alcanzaban los veinte años, unos cuantos eran elegidos para convertirse en «caballeros» (hippeis) y entraban a formar parte de un grupo selecto de 300 individuos encargado de proteger a los dos reyes y de combatir como soldados de élite. Pero no era una diferenciación social, contraria al concepto espartano de «grupo de iguales».

¡Solo puede quedar uno!

Como apunté más arriba, la «batalla» no consistía en que luchasen todos a la vez, sino que se trataba de una versión de los combates de paladines. Pero a lo grande, con cientos de combates singulares: se enfrentarían uno contra uno, a muerte, y el vencedor lucharía a continuación con otro adversario. Y así hasta que también cayese. Los heridos o incapacitados no recibirían atención y el final de la batalla supondría la aniquilación del bando contrario. Para evitar la tentación de ayudar a sus compatriotas, los dos ejércitos se retirarían de la zona.

Se convino que saliesen a pelear trescientos de cada parte, con la condición de que el país quedase por los vencedores, cualesquiera que lo fuesen; pero que entretanto el grueso de uno y otro ejército se retirase a sus límites respectivos, y no quedasen a la vista de los campeones; no fuese que presentes los dos ejércitos, y testigo el uno de ellos de la pérdida de los suyos, les quisiese socorrer. Hecho este convenio, se retiraron los ejércitos, y los soldados escogidos de una y otra parte trabaron la pelea […]

Heródoto, Los nueve libros de historia, LXXXII

Después de los sacrificios pertinentes comenzaron los combates. La lucha duró todo el día y fue dura y encarnizada, y muy igualada. Hasta el punto de que, al anochecer, de seiscientos hombres quedaban solo tres: dos argivos en pie, Alcenor y Chromio, y un espartano, Otríades, malherido en el suelo. Los de Argos inspeccionaron la zona para asegurarse de que no había más supervivientes pero, en la creciente oscuridad, no advirtieron que Otríades seguía con vida. Creyéndose vencedores regresaron rápidamente a Argos para anunciar su victoria.

Un desenlace nada claro

Pero habían cometido un grave error. Aunque moribundo, cuando desaparecieron los dos argivos, Otríades se convirtió, técnicamente, el último superviviente de ambos ejércitos sobre el campo de batalla. Antes de morir, sus ilotas le ayudaron a indicar la victoria. Esta parte no está clara. Hay quien dice que llevaron las armas de los argivos a la parte espartana del campo y formaron un signo de victoria; otros, que le ayudaron a escribirlo con su propia sangre en el escudo. Incluso hay una versión, más peregrina, que cuenta que llegó a poner en formación a sus compañeros muertos y aguantó en su puesto con vida hasta que regresaron los ejércitos, al alba. Lo que sí parece seguro es que sus heridas eran devastadoras y no tenía esperanzas de regresar a su patria con vida, y que por eso decidió suicidarse. Los ilotas también debían testificar que se había dado muerte por su propia mano. Esto era importante porque así nadie podría argumentar que había muerto por las heridas infligidas por sus enemigos y quitarle, así, la victoria. Sus conciudadanos siempre podrían contar que lo había hecho por la vergüenza de ser el único superviviente de entre todos sus compañeros.

Otríades

Otríades, escultura de Sergel en el Louvre

El caso es que no quedaba nada claro qué ciudad había vencido. Unos argumentaban que tenían más supervivientes; los otros, que el suyo era el único que se había mantenido en el campo de batalla durante toda la noche. Como ni espartanos ni argivos cedieron, al final tuvo lugar la batalla que tanto se habían afanado por evitar. Y esta vez los espartanos resultaron vencedores.

Heródoto nos cuenta que fue después de esta batalla cuando los espartanos adoptaron la práctica de dejarse crecer bien largo el cabello como signo de orgullo, frente a la costumbre general del resto de helenos. Y en el lugar de la batalla comenzaron a realizar una festividad anual conocida como Parparonia.

Esta batalla supuso la puntilla para las aspiraciones de Argos en la región; fue una espina se que quedó clavada para siempre en el orgullo de sus ciudadanos. Nunca olvidaron que Esparta les había arrebatado la supremacía sobre el Peloponeso y, en adelante, en cualquier empresa o la guerra siempre se posicionaron en el bando contrario a los espartanos. Todavía más de un siglo después, durante la Guerra del Peloponeso, los argivios exigieron una repetición de la batalla de los Campeones. Pero Esparta, que ya empezaba a ver bastante mermado el número de sus espartiatas, no aceptó un desafío con el que no tenía nada que ganar.

Fuentes
  • CARTLEDGE, Paul: Los espartanos. Una historia épica, Ariel, 2009
  • HERÓDOTO: Los nueve libros de Historia, Edaf, 1989
  • «Battle of Champions – 546 B.C.», en Ancient Greek Battles

Galicia Máxica. Reportaxe dun mundo desaparecido es el título de una exposición de fotografías etnográficas en el Museo do Pobo Galego que recoge algunas de las imágenes tomadas por el folclorista y antropólogo histórico Gustav Henningsen hace 50 años en la comarca gallega de Ordes.

El investigador danés es una de las autoridades mundiales en el estudio de las persecuciones de brujas durante la Edad Moderna. Es conocido, sobre todo, por sus estudios sobre la persecución de Zugarramurdi y proceso de Logroño en 1610, y por su obra El abogado de las brujas. A mediados de los años sesenta, Henningsen acababa de empezar en Dinamarca, con bastante éxito, sus investigaciones sobre magia popular y brujería, y llegó a España con la intención de seguir con sus investigaciones. Becado por varias instituciones, su primera intención fue ir al País Vasco o Navarra, la patria de los akelarres, pero Caro Baroja, el gran especialista hispano, le recomendó acercarse primero a Galicia, región menos estudiada en ese aspecto y donde las tradiciones estaban más vivas. Fue en los pueblos y aldeas de la comarca de Ordes, en los que estuvo viviendo más de un año, donde se ganó con el tiempo la confianza de los vecinos y pudo documentar todo tipo de objetos, prácticas y rituales mágicos; pero también otras manifestaciones folclóricas como bailes, fiestas, oficios casi desaparecidos…

mujeres realizando ritual

Fotografía de Gustav Henningsen

Todas estas fotografías pueden contemplarse en esta exposición, que se inauguró el 26 de noviembre y que estará abierta hasta el 17 de enero de 2016 en el Museo do Pobo Galego, en Santiago de Compostela.

daimiel pueblo de brujas

Este fin de semana tendrá lugar la cuarta edición de “Daimiel, pueblo de brujas”, los días 13, 14 y 15 de noviembre, en la localidad del mismo nombre.

Ponencias, talleres y visitas guiadas

Dos ponencias tendrán lugar en el salón de plenos del ayuntamiento. La primera intervención será de Marcial Félix; su exposición lleva por título “Brujería y superstición de la Mancha”, y en ella nos mostrará una recopilación de tradiciones y supersticiones de la época de las brujas daimieleñas. Luego, Juan Ignacio Cuesta, colaborador habitual de Cuarto Milenio, La Rosa de los Vientos o La Escóbula de la Brújula, nos hablará de “La España mágica”.

El domingo por la mañana tendrá lugar una visita guidada por Las Tablas de la mano del etnobotánico Alonso Verde, que realizará un taller de ungüentos, y también una visita guiada a la Motilla del Azuer, enclave arqueológico de primer orden que se levanta en el término de la localidad manchega.

Música, teatro y gastronomía

Como todos los años, habrá visitas teatralizadas al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, “fábulas itinerantes”, como les gusta catalogarlas a los organizadores. Esta vez habrá una más que en las veces anteriores, dos el viernes y una el sábado. Tampoco faltará la cena tematizada sobre el tema de la brujería, que estará amenizada con diversas actuaciones de Il Parnaso Musicale, grupo almagreño de música medieval, y por actores del grupo Producciones 099, con una gran queimada final, como es tradicional en todas las ediciones. Por supuesto, a lo largo del viernes, sábado y domingo, se podrán degustar las diversas “tapas de las brujas” en bares y restaurantes locales.

Como novedad, este año tendrá lugar un concurso de fotografía en el que los participantes deberán plasmar las distintas vivencias de este fin de semana de “Daimiel, pueblo de brujas”.

El programa completo de actividades del evento lo podéis leer aquí

 

Bueno, pues ya está, ya pasó el Manchacómic, ¡y fue increíble! Pudimos exponer en la misma sala reservada para autores de la talla de Diego Olmos y Mateo Guerrero, y donde tuvieron lugar las presentaciones, coloquios o charlas de gente como el gran Forges y Carlos Pacheco. Ha sido un placer poder codearse con gente del sector de tal calibre, una experiencia muy gratificante y enriquecedora. Desde aquí me gustaría mostrar nuestro agradecimiento a los organizadores del evento de la asociación AMICO y de Zona84, que tan bien se portaron con nosotros, y felicitarles por los buenos resultados del evento, que se supera con creces en cada edición.

Como se suele decir que las imágenes valen más que las palabras, aquí dejo una serie de foticos de cómo quedó la cosa.

Exposición juan gallego en manchacómic

Nosotros cubríamos este lado de la sala

 

Cthulhu en el Guadiana

Cthulhu en las Tablas de Daimiel y “el horror” deslizándose desde la sierra

 

Troll manchego

Algunos personajes: un troll, una ogresa, el robaniños…

 

Exposición en ciudad real de Juan G. Gallego

Más personajes

 

Personajes fantásticos de Juan Gallego

También había algunos estudios a lápiz

 

Ilustraciones de Naturaletra: dos duendes

El duende borracho y el duende de guerra

 

Naturaletra expone en el Manchacómic

Otra perspectiva

 

Forges en sala de exposición de Naturaletra

Forges

Carlos Pacheco en Manchacómic, donde expuso Naturaletra

Carlos Pacheco

pie cthulhuResulta que, casi en el último momento, Naturaletra va a participar en el Manchacómic, el salón del cómic de Castilla-La Mancha. Ha sido una cosa rara, casi llegar y besar el santo, como se dice. En principio se iba con la idea de conseguir uno de los espacios que se ceden a los artistas, y al final nos encontramos con la preparación de una muestra en la sala principal de exposiciones. Será el ilustrador Juan Gallego el que hará una selacción de criaturas fantásticas pintadas a la acuarela o dibujadas a lápiz. Algunas de ellas las podéis haber ido viendo en este blog a lo largo de los últimos meses. Unas ilustraciones representan a personajes de la mitología o las leyendas manchegas; otros son de pura inspiración fantástica. Si hay espacio, también se intentará colgar algún paisaje de esos extraños y alienígenas… A ver qué tal se da todo, pero pinta bastante bien. Lo peor es el tiempo, que se echa encima y todavía hemos de preparar los paneles e imprimir las obras.

promocional

Cartel promocional en el Manchacómic

De momento, cuelgo aquí algunos de las imágenes promocionales que hemos ido elaborando estos días para las redes sociales. Así os voy picando con el asunto y os animo a asistir al evento, que tendrá lugar entre el 9 y el 11 de octubre en Ciudad Real, y que estará lleno de actividades y contará con la presencia de algunos de los grandes del sector como Forges o Carlos Pacheco.

Enlace a la noticia en la página oficial del Manchacómic

Nota de prensa que me publicaron en Miciudadreal.es

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duende coco secuestrando un bebé

Duende robaniños, acuarela de Juan Gallego

Este duende robaniños es otra de esas ilustraciones del daimieleño Juan Gallego que se basan en la mitología popular. Porque, ¿quién no recuerda ese coco de nuestra niñez, ese personaje asustaniños que amenazaba con llevársenos si no nos acostábamos a la hora? De todas esas nanas, y poemas, de las historias de cocos, sacamantecas y hombres del saco; de todas estas fuentes bebe esta ilustración que nos introduce en una noche cerrada sobre los páramos manchegos por donde pulula un siniestro personaje. La técnica utilizada por el ilustrador es la acuarela, retocada posteriormente de manera digital. Forma parte de la misma galería de seres mágicos y de leyenda, como la ogresa.

Duerme, niño, duerme, / duerme, que viene el coco, / y se lleva a los niños / que duermen poco.

 

 

ogresa - serrana con el arcipreste

La ogresa portando a un viajero

Ençima de este puerto vime en rebata,
fallé una vaquerisa çerca de una mata:
preguntele, quién era respondiome la chata:
«Yo só la chata resia, que a los omes ata.
»Yo goardo el portadgo et el peage cojo,
»el que de grado me paga, non le fago enojo,
»el que non quiere pagar, priado lo despojo;
»págame, si non verás, cómo trillan rastrojo.»
detúvome el camino, como era estrecho,
una vereda estrecha, vaqueros la avían fecho,
desque me vi en coyta, arresido, mal trecho,
«Amiga», díxel’, «amidos fase el can barbecho,
»déxame pasar, amiga, darte he joyas de sierra,
»si quieres, dime quáles usan en esta tierra,
»ca, segund es la fabla, quien pregunta non yerra,
»et por Dios dame posada, que el frío me atierra.»
Respondiome la chata: «Quien pide non escoge,
»prométeme que quiera antes que me enoje,
»non temas, si m’ das algo, que la nieve mucho moje
»conséjote que te avengas antes que te despoje.»
Como dise la vieja quando bebe su madeja;
«Comadre, quien más non puede amidos morir se dexa.»
Yo desque me vi con miedo, con frío e con quexa
mandele pancha con broncha e con çorrón de coneja,
echome a su pescueso por las buenas respuestas,
et a mí non me pesó, porque me llevó a cuestas:
escusome de pasar los arroyos et las cuestas,
fis’ de lo que y pasó las copras de yuso puestas.

Fragmento del Libro de buen amor, de Juan Ruíz, el Arcipreste de Hita

 

Ilustración a la acuarela de Juan Gallego, que se inserta dentro de una galería que versa sobre seres mágicos, legendarios o míticos de la Mancha (o Castilla-La Mancha). Algunos estarán sacados de cuentos o leyendas populares, otros quizá sean inventados, aunque siempre se basen en algún aspecto de estas comarcas. No olvidemos que el propio Cervantes creó para don Quijote todo un pasaje mágico y con sus propias leyendas sobre el Guadiana y las lagunas de Ruidera.

¿Ogresa o serrana?

¿Por qué no las dos cosas? ¿No podrían ser las famosas serranas que asaltan al Arcipreste, esas mujeres enormes y monstruosas, ávidas de dinero y de sexo, ogresas que cuidaban los puertos de montaña y asaltaban a los caminantes? Podrían apostarse no solo en Guadarrama, sino en los Montes de Toledo, o la Serranía de Cuenca, por ejemplo.

Estas ilustraciones seguramente formará parte de un proyecto más ambicioso que queremos preparar desde Naturaletra. A ver si pronto puedo seguir poniendo algún otro ejemplo por el blog.

 

Hoy me permito un poco de autopromoción simplemente para anunciar que Redbubble, la comunidad virtual de artistas donde tenemos nuestro pequeño espacio, ha ampliado el catálogo de productos al que se pueden aplicar las ilustraciones y los diseños. Aparte de camisetas y sudaderas, y todo tipo de cuadros, láminas y pegatinas, ahora podéis encontrar colchas, almohadones, tazas, bolsas, carcasas para tabletas o móviles, cuadernos, diarios… Así que este es el momento para coseguir esa mug molona de Cthulhu o adornar el dormitorio con una colcha de vampiros y una almohada de Nosferatu.

taza delfín en tienda de redbubblecuaderno dark-doll en tienda de redbubblecojín steampunk en tienda de redbubblemug dragón en tienda de redbubble

Visita nuestro perfil de Redbubble

Cosas como estas las podrás encontrar en la tienda de Redbubble de interarte. Recuerda que se trata de diseños originales ilustrados por nosotros mismos. En breve esperamos poder añadir una sección de tienda a esta misma web.

 

Fotografía de Terry Pratchett

Sir Terry Pratchett, © Luigi Novi / Wikimedia

“El último grano de arena rodó trazando un pequeño arco, y cayó por el agujerito.

-ES LA HORA, SIR.

El sabio de la barba blanca se ajustó el sombreo puntiagudo, se dio la vuelta y saludó con la mano. Habían acudido todos a despedirle.

El capitán Vimes hizo un gesto al resto de la guardia, que levantó sus armas para presentar honores (el cabo Nobs había empeñado su espada, así que disimuló como pudo con el atizador).

-Ook, ok ooook… ¡Ooook!

Todos se emocionaron con el panegírico del bibliotecario. Hasta Yaya, que sacó un pañuelito de encaje de su larga manga. Sus hermanas la arroparon.

-Ciempre ce van loz mejodez-. Hacía mucho tiempo desde la última vez que una lágrima surcara el rostro del héroe octogenario.

Dos Flores limpiaba, compungido, sus dos ojos extras; se le habían empañado. El mago escuchimizado, que estaba a su lado, le pasó el brazo por el hombro. Se había arreglado para la ocasión. Al menos había intentado enderezar un poco su sombrero.

El sabio de barba blanca les sonrió; después miró al frente. La delgada figura de la túnica negra se iba alejando, así que hincó espuelas en los flancos del enorme baúl. La mitad de sus patitas se encabritaron y el Equipaje salió raudo detrás del Segador.

En ese momento, Rincewind se dio cuenta de que el cordón de su túnica se había enganchado con la tapa del baúl…”

Nos ha dejado; el maestro nos ha dejado… En su cama, rodeado de su familia, con su gato a los pies. Y nos lega, todavía, una novela póstuma, a pesar de ese alzheimer al que se enfrentaba desde el 2007.

Qué cosas: la noticia me pilla leyéndome la saga de El éxodo de los gnomos. Sigue siendo uno de mis autores fetiche. Los argumentos de sus novelas podían ser mejores o peores, pero su humor, su ironía, su orginialidad y su dominio de las fuentes clásicas, y ese estilo que a veces me recordaba al conceptismo quevediano nunca defraudaba. Yo descubrí la obra de Terry Pratchett gracias a mis amigos de Camelot, y casi siempre amenizaba las tertulias de aquellas primeras kedadas que hacíamos en los albores de la era de internet. Nunca podré agradecérselo lo suficiente a Vanion y a Kalen. Fue una época feliz en la que viví auténticas aventuras en mis periplos por la Península (y por las islas). No recuerdo haberme reído tanto con un libro como lo hice con El color de la magia. Nunca me había disfrazado de adulto hasta que conseguí mi traje de Rincewind, con equipaje y todo (¡gracias abuela!). Y sus libros son uno de los regalos recurrentes que pido todos los años a los Reyes Magos.

Hoy en mundobola nos hemos quedado muy tristes. Siempre nos quedará Mundodisco para recuperar la sonrisa.

NO LO VEAS COMO ‘MORIRSE’, PIÉNSALO COMO UN IRSE TEMPRANO PARA EVITAR EL TRÁFICO

Terry Pratchett y Neil Gaiman: Buenos Presagios, 1990

 

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«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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