Arte

Pasarse por el Museo Lázaro Galdiano para contemplar este par de estupendos cuadros de Goya sobre brujería:

Las brujas, encargo de los duques de Osuna en 1798
El aquelarre, de la misma serie que el anterior, también encargado
por los duques de Osuna para su palacio de El capricho.

Sin duda, sería aún más atractivo acudir durante la Noche de los Museos. Y no hay que olvidarse, por supuesto, de admirar otras grandes piezas del museo, como el San Juan Bautista en meditación, de El Bosco, y otros cuadros de Murillo, Zurbarán, El Greco, o Constable.

Aquí, la página web del Museo.

Concebida en 1880 como puerta monumental para el Museo de Artes Decorativas, el. proyecto fue abandonado y La Porte de l’Enfer se quedó en el taller del escultor como una suerte de panel de pruebas donde Rodin ensayaba nuevas propuestas, una especie de vivero de esculturas posteriores. De aquí surgieron El pensador o El beso, por ejemplo. Obra esencialmente simbolista, sus cerca de 200 figuras se basan en la Divina Comedia de Dante. Pero Rodin nunca la terminaría

El yeso original se puede contemplar en el Museo de Orsay de París. Más adelante un modelo fue usado para hacer tres grandes originales de bronce que se exhiben en el Museo Rodin de París, el Museo Rodin de Filadelfia y el Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio. Pero esto ya no lo pudo ver el autor

Para saber más:
Rodin en el Musée d’Orsay
La puerta del infierno

Imagen de la wikimedia

Travis Louie es un original artista neoyorquino famoso por sus retratos fantásticos de monstruos y personajes deformados que posan ante el espectador como si estuviesen ante una cámara. Efectivamente, sus acrílicos monocromáticos comienzan como cuidados y detallados dibujos a grafito y terminan pareciendo viejos daguerrotipos de la época victoriana, donde se mezclan lo real y lo irreal en una amalgama surrealista.

Pueden reconocerse las fuentes de la cultura popular de las que el autor reconoce haber bebido: las ferias de rarezas, los comics de monstruos y superhéroes o las películas de ciencia ficción y terror de los años cincuenta y sesenta. Lo mejor es que Travis suele acompañar cada obra de un pequeño texto explicativo, “biográfico”, a modo de diario.

Su página personal la dejo enlazada aquí.
Y aquí, su blog, donde se pueden encontrar muchas más muestras de su arte.

El invierno, de Giuseppe Arcimboldo

Me ha gustado el cuadro de El invierno de Arcimboldo para dar la bienvenida a esta noche mágica. Como ya dijimos en una entrada anterior, Samhain marcaba el inicio del invierno para los pueblos celtas, la llegada de los días de frío y oscuridad. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía en esta noche y se hacía posible la comunicación entre unos y otros.

Así que ya sabéis: Oíche Shamhna shona daoibh, a chairde! ¡Feliz noche de Samhain! ¡Y cuidado con quién os encontráis en la oscuridad!

Esbozo a lapicero de brujas del bosco

Esbozo de brujas y otros monstruos

 Una finalidad piadosa

Frente a lo que nos pueda parecer hoy día, las escenas grotescas de los cuadros del Bosco tenían una finalidad piadosa. Pintaba para censurar. Esto lo entendió Felipe II, que mandó comprar por eso sus cuadros. Pero ya cien años después de su muerte había gente que no tenía esto muy claro y que en sus cuadros lo único que veía era la obra de un pintor bastante impío. Caro Baroja era de la opinión de que el pintor, en realidad, estaba movido por un espíritu religioso moralizador. Atacaba con sus sátiras, sobre todo, la sensualidad. Y especialmente los pecados producidos por la música y el baile. Todo lo que eran movimientos raros y desenfrenados era diabólico, brujerías, como podemos ver en este dibujo de brujas del Bosco conservado en el Louvre.

 Fuente: Caro Baroja: Las brujas y su mundo
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Eres una cazadora de brujas, un arquólogo de lo grotesco o una tejedora de mitos y leyendas...

¡Bienvenidos! Habéis llegado al lugar indicado: un rincón donde se unen los senderos ocultos del arte, la música, la literatura y la historia.

«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo