Folclore, religión y creencias

Como cada año, con la llegada de estas fechas me sumerjo un poco más en los entresijos de la fiesta mexicana del Día de Muertos. Ya he hablado en otras ocasiones del significado general de la fiesta, y de algunos elementos de la misma, como las calaveras de azúcar o las calaveritas rimadas. Ahora le toca el turno a otra de las tradiciones principales de la celebración: la ofrenda o altar de muertos.
altar de muertos

El altar de muertos se coloca para recibir a los que han fallecido, que cada año visitan a sus familiares por estas fechas. Los difuntos llegan a beber, comer, descansar y convivir con sus deudos. El altar se instala para honrarlos, y está lleno de flores, adornos simbólicos, estampas y ofrendas en forma de comida, bebida y diversos objetos que les gustaban a los muertos en vida. Sigue leyendo

Ya tenemos casi encima el Día de Muertos y, como cada año, Azul, mi pareja, como buena mexicana, ha comenzado a preparar nuestro altar de muertos. Este año quizá sea más pequeñito que en otras ocasiones, pero, para compensar, esta vez ha conseguido unas calaveritas de azúcar, de las de verdad.

Las calaveritas son unos dulces tradicionales mexicanos que se regalan estos días o se utilizan para adornar el altar de muertos. Se suelen elaborar a base de azúcar de caña, miel y clara de huevo, y tienen forma de calavera blanca, de unos 8 o 10 cm de altura. Generalmente se adornan con filigranas de azúcar coloreada, papel de plata, flores… y se deja un espacio para escribir el nombre de una persona apreciada, viva o difunta, pues comerse la calavera tiene su simbolismo: es una manera dulce de enfrentarse a la propia muerte, se trata de una especie de broma, de tomarse la muerte en plan de broma, pues si hay una verdad universal es que todos, tarde o temprano, vamos a morir. La muerte es tan natural como la vida, así que hay que aceptarla con naturalidad ¿y qué mejor forma que endulzándonos el paladar?

Aquí os dejo unas fotos de algunas de las que le han mandado. Yo nunca las he probado, así que ya tengo muchas ganas de agarrar la mía, ponerle mi nombre ¡y zamparme mi propia muerte!

calaveritas de azúcar
Ahí están, con su Virgen de Guadalupe y todo 😉

conjuro de la estrella

Hoy es noche de brujas. San Juan, la noche más corta y más mágica del año. Es noche de hechizos, así que os escribo uno para que salgáis al campo, subáis a la terraza o vayáis a la playa y lo recitéis mirando al cielo. Se trata del Conjuro de la Estrella. Se suele usar con fines amatorios.
Lo que aquí escribo son sortilegios reales y están recogidos en el Archivo Histórico Nacional, entre los documentos de la Inquisición. Del Conjuro de la Estrella se guardan formas muy distintas en los procesos de los siglos XVI, XVII y XVIII, que más que diferir en la estructura y ritmo del hechizo, varían en cuanto al nombre de la estrella, los atributos y epítetos que se le dicen, a los lugares donde han de reunirse y entrar las estrellas, a las ramas o varas que han de cortar… Aquí tenéis tres variantes:

“Estrella doncella,/ llévesme esta seña/ a mi amigo fulano,/ y no me le dexes/ comer ni beber/ ni dormir, ni responder,/ ni con otra mujer holgar,/ sino que a mi me venga a buscar;/ ni nacida ni por naçer,/ sino que a mi me venga a ver,/ Isaque me le ate,/ Abrahan me loe reboque,/ Jacob me le traiga.”

“Estrella Diana (tres veces),/ tu eres mi vida,/ y tú eres mi alma./ Conjúrote con nueve estrellas:/ como te conjuro con mueve, te conjuro con una,/ como te conuro con una, te conjuro con dos…/ (etcétera, hasta nueve…)/ Al monte Tabor iréis,/ y nueve varas de mimbre negro arrancaréis,/ en las muelas de barrabás las hincaréis,/ y luego las quitaréis,/ y en el corazón de fulano las hincaréis,/ que no le dexeis sosegar/ hasta que venga a mi querer y a mi mandar.”

“Estrella,/ la más linda y bella/ que en el cielo estás:/ conjúrote con una,/ con dos, o con tres,/ con cuatro, con cinco o con seis,/ con siete, con ocho, con nueve./ Todas nueve os ayuntéis/ al valle de Josafá,/ tres varas de niervo negro me traeréis,/ por las muelas de Barrabás las afiléis,/ por las calderas de Pedro Botero las pasaréis,/ una la hincaréis por el sentido,/ que no me eche en olvido;/ otra por el coraçón,/ que venga a mi afiçión; otra por las espaldas,/ que venga por mis palabras.”

Ahora que es fecha, una calaverita mexicana

Calaveritas: a la reina Sofía

Doña Sofía

Se ha acercado Patas Flacas
al Pardo, hasta la Zarzuela.
-No es extraño que se acerque
donde hay tanto calavera.-
Se anunció: “Yo soy la Parca,
la Dama de la Guadaña,
y busco a la que se llama
la reina de las Españas”.
Sofía le respondió:
“Esa que buscas soy yo
pero creo que te engañas,
No tengo cita contigo,
seguro, porque mañana
inauguro seis colegios,
tres museos y un asilo.
Pregunta a mi secretario,
y que te busque algún sitio.”
Pero entonces, la huesuda,
la de la eterna sonrisa,
la jala de los cabellos
y a la calle que la saca.
“Yo también hoy inauguro
un gran sepulcro real:
esta noche cenaremos
las dos en el pudridero
que hay en el Escorial.
Ahí enfrente nos aguarda
su carroza, majestad.
Más no se asuste, señora,
mire bien alrededor:
que no van gays ni lesbianas,
que tan solo la acompaña
un único enterrador.

Las calaveras o rimas son una suerte de epitafios humorísticos de personas o entidades de actualidad que se suelen componer en México durante el mes de octubre, el mes de los muertos, antes del 2 de noviembre. En estas composiciones, la Muerte bromea con personajes de la vida real, haciendo alusión a alguna cuestión o característica de la persona o personas a las que van dedicadas las “calaveritas”, siempre en tono satírico. A mí me recuerdan mucho a algunas coplas y rimas satíricas que reparten o más bien repartían antaño ciertas comparsas en los desfiles del Carnaval.

Altar de muertos para el Día de muertos

Pues sí, hoy, Día de Difuntos, en México es denominado también Día de Muertos. Se trata de una celebración muy importante que conjuga elementos cristianos y prehispánicos. Y como mi novia es mexicana, estos últimos años he vivido de cerca como se realizan algunas de las celebraciones, sobre todo lo referente a la preparación del altar de muertos. La lejanía de tu país siempre hace que te aferres más a sus tradiciones.

En Mexico la muerte es sentida como una etapa más de la existencia. Ha sido siempre así, desde tiempos precolombinos. Por eso en esta fecha de lo que se trata es de compartir un poco de tu vida diaria con los muertos. Se visita el cementerio, como en otros lugares del mundo, pero no sólo se llevan flores o se reza: se lleva comida para disfrutarla en compañía de los difuntos, se charla animosamente con ellos y hasta se llevan músicos. Impresiona ver como algunos viejitos mayas desentierran a sus mujeres o maridos fallecidos y les limpian los huesos y peinan los cabellos de la calavera para que estén guapos.

En fin, que se trata de una celebración de tintes festivos. Los mexicanos en estos días conviven con la Muerte, juegan o incluso se burlan de ella, porque la Muerte teme a los que tienen muchas ganas de vivir. “El muerto al cajón y el vivo al fiestón” como se dice por allá. Un ejemplo de este tomarse en broma la muerte son las famosas calaveritas. Las calaveritas son pequeños estrofas rimadas de tono satírico o burlón en las que se ridiculiza a cualquier personaje vivo, sobre todo de la política o la sociedad. Parecido a lo que aquí se hace en Carnaval. También se cuelgan por las paredes dibujos divertidos sobre la Muerte y se toman calaveritas de dulce, y pan de muerto, platillos especiales para estos días.

Imagen tomada de la página del Gobierno de Yucatán

Linternas de Halloween

Fotografía de Daniel Schweinert

Leo en una noticia que varios grupos católicos han organizado en Italia una “Noche de los Santos y los Misterios”. Su intención es competir con Halloween, y pretenden hacerlo mediante la organización de cantos y espectáculos callejeros. Quieren evitar que los niños y jóvenes salgan disfrazados de monstruos, brujas y fantasmas y que tan sólo invoquen al “único espíritu que no da miedo”, en referencia a Jesús.

Más que el hecho de que una fiesta de origen pagano esté teniendo tanto éxito a nivel mundial, lo que la Iglesia no soporta es que le haga competencia directa a una de sus festividades propia, la de Todos los Santos. De ahí ese empeño en sepultar una fiesta ancestral muy anterior al cristianismo.

Yo creo que ya no puede considerarse Halloween como una fiesta pagana, se ha convertido en una festividad comercial más. La fuerza expansiva de la cultura de Estados Unidos ha hecho que esta noche se haya popularizado en todo el mundo. Tal y como la conocemos hoy en día está muy lejos de la celebración que le dio origen, la fiesta celta del Samhain.

El Samhain era una festividad pagana del sol que marcaba el fin del verano y de las cosechas y la llegada de los días de frío y de oscuridad. Para los antiguos en aquella noche el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra, creando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía y se hacía posible la comunicación entre unos y otros. Alguna reminiscencia puede quedar todavía hoy de estas creencias en la tradición de disfrazarse de seres de la oscuridad.

Por mucho que la Iglesia trató de luchar contra esta festividad, no logró erradicarla. La creación de la fiesta de Todos los Santos entra dentro de los métodos que empleó la Iglesia a la hora de luchar contra el paganismo. Se trataba de suplantar los ídolos y festivales paganos por imágenes y festividades cristianas. Y eso es precisamente lo que me parece que pretenden con la iniciativa de este año. Intentar algo así a estas alturas me parece realmente patético.

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Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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