Historia

En esta categoría encontrarás algunas anécdotas o historias de la historia, secretos de personajes famosos o descubrirás gente que suele estar olvidada en los grandes manuales.

Nueva selección de artículos pueblicados en Steemit. Como anuncié, solo dejo los que tratan temas afines a este blog, aquellos que os pueden resultar interesantes.

Jean Baptiste Bernadotte, artículo en Steemit Jean Baptiste Bernadotte: las extrañas vicisitudes de un rey republicano. El caso del revolucionario francés, y general de Napoleón, que se conviritió en rey de Suecia y Noruega.
Cervantes, el outsider. Soldado, viajero, emprendedor… Cervantes fue una persona que se hizo a sí misma y trató de hacerse un hueco en un mundo hostil lleno de dificultades.
¿Pares o nones? Nanorelato surgido de una propuesta que hizo un grupo de escritores en Twitter.
Criaturas fantásticas y (posiblemente) dónde encontrarlas: LA CENTÍCORA. Griatura enorme de cuernos móviles que aparece descrita en los bestiarios medievales.

Disfrutadlos. Os recuerdo que en Steemit utilizo el nombre de usuario @iaberius

 

 

Portada del libro de San Cipriano

 

«Matarás un gato negro, precisamente un sábado, al dar la primera campanada de las doce y lo enterrarás en un terreno cercano a tu casa, después de haberle metido una haba en cada ojo, otra debajo de la cola y otra en cada oído. Hecho todo esto, cubres de tierra al gato y ve a regarle todas las noches, al dar la media noche, con muy poca agua, hasta que las habas hayan brotado y estén maduras. Cuando esto suceda, corta la mata y llévatela a tu casa; pon luego las habas a secar para hacer uso de ellas cuando te pareciere. Colocada una haba en la boca, tiene la virtud de hacerte invisible y por tanto, puedes penetrar en cualquier lugar sin ser visto. Colocándotela en la palma de la mano izquierda y apretándola con el dedo del corazón, y ordenando al diablo que se te presente, éste se te presentará poniéndose incondicionalmente a tus órdenes.»

El fragmento anterior es un hechizo que se puede leer en el Libro de san Cipriano, un conocido grimorio que, aunque corría manuscrito, fue publicado por primera vez en la segunda mitad del siglo XVIII. Pues bien, resulta que es parecidísimo a uno que recogí para Daimiel, pueblo de brujas del proceso inquisitorial llevado a cabo contra Polonia Martín de la Leona. La malograda Polonia, conocida por todos como “la Forastera” (AHN Inq. Leg. 3722/126 y 137), fue una hechicera de gran renombre en esa zona de la Mancha a mediados del XVIII. Lo que se puede leer en los legajos que guarda el Archivo Histórico Nacional dice así:

havían de coger un gato negro y cortándole la cabeza, enterrarla en tierra sagrada, metiéndole en los ojos dos abas, y espolvorendo sobre el mismo sitio unos polvos de ara consagrada. Havía de ir todas las noches entre las doze y la una a regar el sitio donde estaba la cabeza, renegando allí con palabras formales y expresas de la Santísima Trinidad, Jesucristo, Maria Santísima y de los Santos, llamando al Demonio.

Con el tiempo brotarían unas hierbas, que se podrían usar para distintos menesteres, sobre todo para encontrar riquezas.

Ya expresé mi sorpresa cuando descubrí que en Cuarto Milenio trataron el caso de unas hechiceras extremeñas que realizaban una variedad muy semejante del hechizo de las habas de Polonia, con cabeza cortada de gato negro incluida. Ahora me encuentro el mismo tipo de hechizo en un grimorio, el Ciprianillo (nombre popular por el que también se conoce el libro). Si lo que expresa la Forastera en su testimonio son prácticas de hechicería popular, que se transmitían entre mujeres por tradición oral, el hechizo registrado en el Ciprianillo proviene de la tradición culta de los grimorios, de la alta magia que solo estaba al alcance de los eruditos.

Así que se nos plantea una disyuntiva: ¿Había un corpus común y extendido de hechizos de tradición oral que, compilado con el tiempo y publicado al final? ¿O hubo alguna hechicera que tuvo en algún momento acceso a alguno de estos grimorios, aprendió los sortilegios y luego los pasó de manera oral? Hay que tener en cuenta que, en esta época, la mayor parte de la población (y más una mujer pobre y rústica de pueblo) era analfabeta. Aunque también pudo darse el caso de que algún mago culto hubiera enseñado este tipo de magia a gente que luego la empleó de manera popular. Es una cuestión importante, ya que la primera posibilidad implicaría que la magia de ciertos grimorios era, en realidad, magia de carácter popular, mientras que la segunda señalaría como origen de ese tipo de magia hechiceril en un tipo de magia culta. Sea como fuere, es algo que me incita a seguir investigando sobre el tema.

¿Y vosotros qué opináis? ¿Magia culta o magia popular?

Hoy os dejo una segunda selección de artículos que he publicado en Steemit. Como anuncié en el primer post, pongo solo aquellos que tratan sobre temas afines a este blog, aquellos que os pueden resultar interesantes.

La cruz de los caballeros de Calatrava. Un poco de historia sobre los orígenes del símbolo de la orden de Calatrava, que en sus inicios fue negra y no roja.
 Fotografía de Bécquer La muerte de Gustavo A. Bécquer. El 22 de diciembre de 1864 la enfermedad podía Bécquer, y se apagaban los ojos del autor de las Rimas y las Leyendas.
 los doce reyes magos, artículo en steemit Los doce reyes magos. Hasta que aparecieron en Milán, en el siglo XII, los restos de los 3 magos de Oriente, hubo diversas tradiciones sobre su número; entre ellas, que los magos fueron doce.
 guerra de los 100 años El lunes negro: el ejército inglés contra una tormenta de granizo. Seguramente el acontecimiento más bizarro de la Guerra de los cien años.

Espero que os gusten. Os recuerdo que en Steemit utilizo el nombre de usuario @iaberius

No es el escenario de una película, ni un parque temático. Cincuenta obreros vestidos con túnicas medievales, con mazas, sierras, cinceles, martillos y yunques, levantando un castillo medieval en mitad de un bosque. Se trata de Guédelon, un proyecto que ha cumplido 20 años.

Guédelon es el gran sueño de Michel Guyot, un antiguo instructor de equitación que lleva más de media vida dedicado a la compra y restauración de castillos. Una pasión por las fortificaciones que le viene de la niñez, cuando acompañaba a sus padres a visitar antiguos edificios medievales.

Pero ¿crear un castillo de la nada? La idea surgió cuando estaba restaurando un château renacentista, Saint Fergeau, y los especialistas descubrieron que, enterrado bajo sus muros de ladrillo rojo, había un castillo bastante anterior. Al final de su informe, presentaban un esbozo de cómo debía ser el castillo medieval, con un último párrafo que rezaba: «sería fascinante reconstruir Saint Fergeau». Era algo irrealizable, por supuesto, porque eso implicaría derribar el castillo más reciente. Pero esa frase marcaría a Guyot; quizá pudiese tener una réplica del Saint Fergeau medieval, pero de nueva planta. Un castillo que respetase escrupulosamente los cánones arquitectónicos de la época.

Pero la idea iba más allá, Michel no estaba interesado simplemente en construir un castillo, sino en levantarlo con las técnicas, herramientas y materiales que hubiesen usado los constructores de aquella época. Lo más interesante para él era crear un proyecto de construcción medieval. No quería un «castillo Disney», sino un lugar de trabajo experimental en el que redescubrir técnicas antiguas de construcción, en el que pudiesen investigar la mejor fórmula para elaborar un mortero duradero, o la forma, tamaño y ángulo óptimos para una aspillera. Y demostrar, de paso, la importancia del patrimonio cultural como factor de desarrollo regional.

Michel Guyot comenzó a trabaja en este sueño hacia 1995. Reunió a su alrededor un pequeño equipo de entusiastas que se quisieron embarcar con él en esta loca aventura. Entre ellos, Maryline Martin, que todavía la dirige. Había mucho trabajo que hacer antes de colocar la primera piedra: conseguir los permisos necesarios para edificar, reunir una ingente cantidad de documentación, buscar socios financieros…

Guyot encontró el terreno ideal, una cantera abandonada en mitad de un bosque del norte de Borgoña, en el municipio de Treigny. Un paraje que proveería de los materiales esenciales de construcción: piedra, tierra, madera y agua. En cuanto se recaudaron los fondos necesarios, se compró el terreno y se contrataron expertos en castillos y edificaciones medievales para elaborar el plan de obra. Como nunca se había hecho antes nada así, todo era especulación. Florian Renucci, el arquitecto supervisor, acompañó a Guyot en multitud de viajes para investigar ruinas de abadías y castillos. Analizaban su diseño, las características de los materiales usados, y debatían sobre qué técnicas seguir en su castillo. Todo este trabajo preparatorio permitió a Renucci elaborar unos planos de ejecución precisos que fueron sometidos a un comité científico para su validación. Aunque la idea primigenia había sido volver a construir un Saint Fergeau, al final se decidió levantar un castillo totalmente nuevo: Guédelon.

La obra comenzó en 1997, después de reunir al personal administrativo, un capataz y los primeros trabajadores. Se calculó que el proyecto llevaría unos 25 años en llevarse a cabo. Aunque no se estableció una fecha límite. No es lo importante.

En efecto, en Guédelon hay una cosa clara: importa más disfrutar del camino que llegar a la meta. La finalidad del proyecto no es solo acabar con un bonito castillo en medio de un bosque, sino recrear in situ la gestión diaria de una construcción de la Plena Edad Media.

Sé que últimamente tengo este blog un tanto abandonadillo. No es que haya dejado de escribir (es más, tengo varios borradores nuevos a los que debo dar una última revisión), sino que mis inicios en la plataforma de contenidos Steemit han absorbido todo mi tiempo. Necesitaba darme a cononcer y posicionarme en esta red social, y es ahí donde he estado dejando mis últimos artículos de humanidades, para dar ese impulso inicial. Por cierto, si me buscáis por allí, mi nombre de usuario es @iaberius

Steemit

De todos modos, no me he olvidado de Senderos Ocultos. Como he dicho, tengo varios artículos en revisión (alguno también en pañales); lo que me pasa es que lo que concibo como posts de 500 o 600 palabras se me terminan convirtiendo en textos de más de 2000 palabras después de investigar las diversas fuentes. Me emociono, lo admito, cuando se trata de investigar. Y claro, luego me toca resumir, corregir textos cinco o seis veces más largos de lo que pretendía… Y ahí están algunos, aguardando una última pasada.

Pero he pensado que no hay razón para que no podáis tener acceso a esos contenidos desde aquí, así que os voy a dejar los enlaces a los artículos más trabajados, o aquellos que tratan de historia y literatura.

Chronos Vs Crono. Un poco de mitología para evitar confusiones entre estos dos dioses con nombres y ámbitos tan parecidos.
 La cueva de Hércules, en Steemit La leyenda toledana de la Cueva de Hércules. Un poco más de mitología, ahora mezclada con una de las leyendas de la ciudad de los nigromantes.
   El laboratorio de la hechicera Ana López, la Larga. Anciana daimieleña condenada por la Inquisición. De las pocas referencias que se tienen del laboratorio hechicera.
 copistas medievales, artículo en steemit  Los monjes copistas de los scriptoria medievales. Aquellos que se destrozaban la vista y la espalda para conservar los textos fundamentales de la cultura de Occidente.

Esta es una primera tanda. La idea es seguir poniendo enlaces cada cierto tiempo. O, quizá, busque alguna aplicación que permita dejar los enlaces fijos en la columna lateral. Debo meditarlo.

¿Vosotros qué opináis?

Con el castillo de Loket reanudo esta serie de entradas que tenía algo olvidadilla; una fortaleza que lo mismo nos sirve para ambientar cuentos de hadas como historias de terror.

el castillo de loket

Crédito: wikipedia

Loket es una localidad muy pintoresca de la Bohemia checa, cerca de la frontera con Alemania. Su casco antiguo se encuentra situado sobre una loma que un pronunciado meandro del río Ohre rodea casi por completo. Desde lo alto, sobre una pared rocosa, el castillo domina el pueblo y los bosques circundantes.

Lo que se ve en la actualidad es un buen ejemplo de castillo gótico centroeuropeo, pero el castillo original, construido en la segunda mitad del siglo XII, se levantó siguiendo el estilo románico.  Este castillo primitivo comprendía dos torres, una iglesia y un edificio grande.  En ese tiempo ya adquirió renombre como bastión fronterizo del recién nacido reino de Bohemia.

Loket castle

La casa del Margrave – Crédito: wikipedia

A partir de 1250, el castillo se amplió gradualmente y fue remodelado hasta convertirse en una fortaleza gótica. En esa época fue frecuentado a menudo por la familia real. Era el castillo favorito del emperador Carlos IV, del Sacro Imperio, al que le gustaba pasar en él largas temporadas para descansar y cazar. Y eso a pesar de que, de niño, estuvo confinado en su interior por su propio padre, el rey Juan de Luxemburgo. El pequeño príncipe pasó dos meses encerrado en las bodegas.

Liebscher Karel – Castillo sobre río

En el siglo XV, en el curso de las guerras las guerras husitas, el castillo fue atacado varias veces por los revolucionarios, pero nunca pudieron tomarlo. Sin embargo, la misma dinastía Luxemburgo lo terminó hipotecando cuando se vio falta de dinero. De este modo, el castillo pasó por varias manos a lo largo de más de 100 años, hasta que la propiedad volvió al concejo a principios del XVII.

La fortaleza se tuvo que reconstruir varias veces debido a los incendios y a las marcas de la guerra, y se siguió ampliando durante el Renacimiento. También sufrió los embates de la guerra de los Treinta Años en el siglo siguiente. A principios del siglo XIX, el castillo fue reconvertida prisión, función que mantuvo hasta la Segunda Guerra Mundial, durante la cual se habilitó allí un campo de prisioneros.

castillo de Loket desde el río

El castillo desde la otra orilla del Ohre – Crédito: wikipedia

En otro de los edificios, los hermanos Haidinger fundaron una fábrica de porcelana en 1805. Más tarde se ubicó un museo en la Casa del Margrave, en 1907. La exposición de porcelana fina está abierta al público y ha sido bastante famosa.

En las décadas finales del XX, se llevó a cabo un importante trabajo de reconstrucción y mantenimiento, y desde 1993 el castillo de Loket ha sido accesible al público durante todo el año. Además de la exposición de porcelana, en las mazmorras hay ubicado un museo de la tortura bastante impresionante.

                            Imagen del museo de la tortura de Loket Museo de la tortura. Cepo
Fotografías del museo de la tortura. Crédito: Jim Linwood

 

Página oficial del Castillo de Loket

Estaba esta tarde revisando los archivos del blog para seguir actualizando algunas de las entradas, y me he dado cuenta de que tengo bastante abandonado el tema de la brujería. De la brujería histórica. Fue uno de los pilares en los que se apoyó los inicios del blog, cuando se llamaba La cruz del diablo; para algo había trabajado yo en el tema. Pero veo que no he vuelto a tratar el tema en serio desde el artículo sobre las hierbas de las brujas. Y como me parece muy mal, y me apetece volver a empaparme de este tema, he decidido empezar una serie sobre la brujería y las cazas de brujas.

las cazas de brujas

Todavía persiste la idea de que la persecución de las brujas era algo típico de la Edad Media. Sin embargo, aunque tuviesen lugar durante este periodo ataques puntuales contra practicantes de magia negra, no hubo un pánico generalizado ni una caza sistemática como la que se dio durante la época de la denominada “brujomanía”. El fenómeno de la brujería es un fenómeno moderno. Cuando me refiero a “brujería moderna”, me refiero a la brujería y las persecuciones de brujas durante la Edad Moderna (S. XVI-XVIII). Aunque sus precedentes sí que se pueden buscar en la Baja Edad Media, sobre todo la configuración de los fundamentos intelectuales que respaldarían, unos siglos más tardes, las grandes persecuciones y matanzas.

Para tratar de facilitar el acceso a los contenidos y dejar todo de una manera ordenada y muy bonita, esta entrada servirá como índice de enlaces a todos los artículos. Aunque intentaré ponerme las pilas, no sé cuánto tardaré (iré alternando con otras temáticas en el blog), y es posible que también deje enlaces a algún post anterior.

Pero bueno, el programa será más o menos el siguiente:

  • Introducción. Características de la brujería
  • Brujería, hechicería y curanderismo
  • Hacia un concepto acumulativo de la brujería
  • Las actividades de las brujas. Los maleficia
  • El pacto con el diablo y el aquelarre
  • El vuelo y la metamorfosis
  • ¿Quiénes eran, en realidad, las brujas?
  • Cambios legales que propiciaron las persecuciones
  • Renacimiento y Reforma
  • Guerra, hambre, peste y brujas
  • El fin de las grandes persecuciones
  • Las fases de una caza de brujas
  • Geografía de la caza de brujas
  • Inquisición y brujería
  • La persecución de las brujas en España
  • Bibliografía básica para el estudio de la brujería

Pues sí, Máelbrigte, noble escocés del siglo IX, no ganó batallas después de muerto como el Cid, pero al menos acabó con su asesino. ¡Y usando solo su cabeza!

Máelbrigte, el picto

Poco se sabe de este tal Máelbrigte: que quizá era de origen picto, que actuaba como caudillo en las tierras de Moray, un señorío en la costa del norte de Escocia (quizá fuese un mórmaer, una especie de gobernador provincial), y que se enfrentó a Sigurd, el Poderoso, jarl o señor de las islas Orcadas. Bueno, sí; se sabe también que, debido a su dentadura prominente, le habían puesto el apodo de “el Dentudo”. Todo esto se cuenta en la Saga de los Orcadenses, un relato, mezcla de historia y leyenda, sobre el dominio de los vikingos noruegos sobre estas islas y sus posteriores conquistas.

Como decimos, Sigurd Eysteinsson era jarl de las islas Orcadas, territorio dependiente de un reino de Noruega recientemente unificado por el rey Harald I. Sigurd había heredado las posesiones de su hermano, y muy pronto quiso aumentar sus dominios. Puso sus ojos en las costas escocesas, que le pillaban cerquita y, a partir del año 872 comenzó con las incursiones.

Hacia el 890, en el curso de su campaña sobre Moray, seguramente para acabar rápido y evitar muertes excesivas, el caudillo noruego desafió al escocés a una especie de duelo múltiple concertado, un enfrentamiento, en una fecha y lugar señalados, al que cada uno podía ir acompañado de sus cuarenta mejores guerreros. Allí lucharían hasta la muerte, y el vencedor se quedaría con los dominios de su adversario.

El guerrero escocés traicionado

El caso es que Sigurd sería muy poderoso, pero también muy traicionero, y acudió al combate con el doble de hombres de lo convenido. Se cuenta que Máelbrigte vio desde lejos que cada uno de los caballos de la tropa de Sigurd mostraba dos piernas en el flanco y se dio cuenta de la traición, así que arengó a sus hombres y, como buen guerrero escocés, les exhortó a matar al menos a un enemigo antes de caer. La lucha que siguió a continuación fue feroz, pero los escoceses no pudieron evitar la derrota y todos fueron abatidos.

guerrero noruego contra guerrero escocés

Ilustración de Halfdan Egedius

Después del combate, Sigurd decapitó a Máelbrigte y ató su cabeza a su silla de montar con una correa. Era un trofeo de conquista pero también una advertencia para cualquier noble desafiante de la zona que reconociese la cabeza por su famosa dentadura. Sin embargo, conforme el noruego regresaba a casa, se fraguaba la venganza de Máelbrigte. Sus dientes, prominentes y afilados, sobresalían de la cabeza y arañaban a Sigurd en la pierna mientras cabalgaba. Con el paso de las jornadas, el roce repetido terminó por abrir herida, y la pestilencia de la cabeza podrida provocó una grave infección que se llevó a Sigurd al otro barrio. Poco pudo disfrutar de su victoria; Máelbrigte había vengado de forma póstuma aquella traición, y Sigurd Eysteinsson, el Poderoso, pasó a la historia por tener una de las muertes más absurdas.

Fuentes:

http://www.medievalists.net/2014/05/top-10-strangest-deaths-middle-ages

WESTWOOD & KINGSHILL: The Lore of Scotland: A guide to Scottish legends, Radom House, 2012

Este artículo también se puede encontrar en Steemit.

1212 Las navas de tolosa

1212. Las Navas de Tolosa

  • Autor: Jesús Cano de la Iglesia
  • Editorial: Ponent Mon
  • Páginas: 76
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Tamaño: 212 x 292 mm
  • Precio 18 €

 

El 16 de julio de 1212 un ejército cruzado dirigido por Alfonso VIII de Castilla, con la colaboración de Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, se enfrentaba en Sierra Morena a un ejército musulmán comandado por el califa almohade al-Nasir. Fue un choque campal que pronto sería conocido como la batalla de Las Navas de Tolosa, y considerado decisivo a la hora de marcar el inicio del fin de al-Andalus y facilitar a la postre el triunfo definitivo de la Cristiandad en la Península Ibérica.

Este enfrentamiento, posiblemente el más espectacular de la llamada Reconquista, merecía una obra gráfica como la que ahora tiene el lector en sus manos, que permite conocer y visualizar todos los pormenores de la campaña que llevó a la batalla. El autor, profesor de Historia también, nos propone una narración que conjuga el valor de la historieta clásica con el rigor historicista producto de una larga labor de documentación, a través de una puesta en escena que presenta una suma de personajes ficticios e históricos para amenizar el relato.

En cuanto tuve noticia de este cómic supe que debía poseerlo. Desde hace un tiempo me ando documentando sobre la época almohade, entre los siglos XII y XIII, y las viñetas que se mostraban de esta obra me daban una muy buena impresión. Así que fue el regalo que le pedí a los reyes, y los reyes cumplieron. Desde luego, no me equivocaba.

1212 Las navas de Tolosa es un cómic de carácter histórico escrito y dibujado por Jesús Cano de la Iglesia, un profesor extremeño de Historia cuyo objetivo es la divulgación de la historia de una manera amena para que llegue a un público lo más amplio posible. No es la primera incursión en el mundo del cómic de Jesús; en 2009 ya publicó la ficción histórica Alfonso Guzmán. Entre moros, judíos y conversos. También ha realizado ilustraciones de carácter bélico medieval sobre la batalla de Alarcos o la toma de Sevilla por Fernando III.

El cómic viene precedida por una breve introducción, un texto de un par de páginas escrito por Martín Alvira Cabrer, de la Universidad Complutense de Madrid, acompañadas con fotos de armas y un par de miniaturas de códices medievales (creo que del códice florentino de las Cantigas de Alfonso X).

Miniatura orden de Calatrava y Orden de Santiago

Caballeros de Calatrava y Santiago preparándose para la batalla

El argumento es sencillo. En realidad, el guion no es nada del otro mundo: se cuenta la campaña que terminó en la batalla de las Navas de Tolosa el 16 de julio de 1212. Comienza con una breve escena en la que los caballeros de Salvatierra son convocados en Toledo para iniciar la cruzada contra los almohades, pero el autor pasa enseguida a situarnos en el contexto histórico. Nos presenta a los personajes reales que participaron en el evento y luego nos narra los acontecimientos de los dos últimos años que han llevado a la situación actual. Se sucede información sobre Alfonso VIII de Castilla, el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, el señor de Vizcaya, don Diego López de Haro, mano derecha del rey, sobre el arzobispo de Narbona, Arnau Amalric, uno de los impulsores de la cruzada albigense, y sobre los reyes de Aragón y Navarra, Pedro II y Sáncho VII, el fuerte, y el califa almohade Muhammad al-Nasir. Se nos da información sobre los almohades, la batalla de Alarcos, las alianzas entre reyes, la pérdida de Salvatierra, la preparación de la cruzada y de la yihad… Un narrador en tercera persona es el que nos lo cuenta todo.

mezquita

Llamando a la guerra santa

En estas primeras páginas, la lectura es más lenta debido a la cantidad de información. Aunque esto no importará a los más aficionados a la historia, es posible que tanta narración resulte algo pesada para alguno. Por eso, Jesús aprovecha también para presentarnos unos personajes ficticios que “acompañan” a los históricos, de uno y otro lado: el caballero de Salvatierra/Calatrava don Nuño, Álvaro, su escudero, y el noble cordobés Abu Ibrahim. Ellos humanizan el conflicto, muestran sus contradicciones; con ellos tenemos la mirada del hombre de a pie. Pero solo se desarrolla un poco más la figura del escudero, que va descubriendo la cantidad de intereses que mueven la guerra por delante de la fe.

Las pequeñas pinceladas de la vida de estos personajes amenizan la historia en estas primeras páginas más densas. Alivian un poco al lector de la absorción de tanta información. No obstante, toda la trama va a girar alrededor de los reyes y su círculo, que serán los que lleven la voz cantante. En este aspecto me llevé una pequeña decepción, pues me esperaba un rey Sancho más enorme y fornido. Sancho el Fuerte era más joven que el rey Alfonso, pero aquí parece mayor que él.

Una vez presentados los personajes y conocidos los antecedentes, el autor nos trae de nuevo al presente, a Toledo. El guion a partir de aquí es ya lineal; la campaña se va desarrollando ante nosotros: el asalto de Malagón, la matanza subsiguiente, la toma de Calatrava, el enfado de los ultramontanos, la marcha a través de Sierra Morena… Y la batalla, claro, que ocupa más de un tercio de las páginas de álbum. Se nota bastante la diferencia de ritmo entre la primera mitad del cómic, de lectura más lenta, con grandes cartelas repletas de texto, y la segunda, donde la lectura se agiliza y comienzan a aparecen enormes viñetas llenas de acción y con poco o ningún texto.

López de Haro

La carga de López de Haro

Jesús Cano se considera un divulgador de la historia, como docente y como autor. Y, desde la infancia, le apasiona en particular, el periodo de la Edad Media. Y se nota en el cómic. Ha intentado ser riguroso y evitar todo aquello que suene a legendario. Exite en esta obra un gran trabajo previo de documentación; se ve en el dibujo de los edificios, vestimentas, utensilios… en el mimo por presentar los detalles a la hora de recrear el ambiente. No quiere caer en errores. Sigue leyendo

Hace poco terminé la novela Baudolino, de Umberto Eco (de la que debo una reseña, por cierto). En ella se trata, entre otros, el tema del tráfico de reliquias durante la Edad Media. Y me ha parecido interesante indagar un poco más en este aspecto de la historia de la Iglesia, que en el medievo llegó a extremos disparatados, y que fue uno de los aspectos criticados más adelante por los movimientos de reforma.

Las reliquias de los santos: su porqué

Para entrar un poco en materia, las reliquias cristianas serían todos aquellos vestigios de cuerpos santos o de objetos que estuvieron en contacto con ellos, y que por eso son dignos de veneración. También se aplicó a los restos y todo lo que se hubiera relacionado directamente con los apóstoles, Jesucristo o la Virgen María; y a otro tipo de piezas o entidades santas más peregrinas. Se denominan ex ossibus, ‘de los huesos’, ex carne, ‘de la carne’ y ex pilis, si se trata de cabellos; ex vestibus, si forma parte de las vestiduras, ex capsa, ‘del féretro’ o  a contactu si fue tocada o estuvo en contacto con el cuerpo del venerado.

Desde los primeros tiempos, la religiosidad cristiana, sobre todo la más popular, trató de apoyarse en elementos más o menos tangibles que reforzasen la fe: edificaciones, imágenes, milagros, reliquias… Por lo que respecta a estas últimas, su culto se convirtió en una parte importante de un cristianismo incipiente que estaba constituyendo la identidad de la Iglesia.

Ya en la época de las persecuciones se mostraba un enorme respeto hacia los restos mortales de los mártires, y se recuperaban de patíbulos y anfiteatros, a veces con gran peligro, o se pagaban sumas considerables para poder sepultarlos. Una vez conseguidos, se trataban con ungüentos y perfumes, se envolvían en ricos tejidos y se enterraban en lugares escogidos, como las catacumbas de Roma, que se decoraban y se convertían en santuarios de oración para estos primeros cristianos. Esos mártires  representaban al cristiano perfecto, imitador de Cristo y de los apóstoles. También se empezó a guardar con gran respeto cualquier objeto relacionado con estos mártires.

Cobraron tanta importancia los restos de los santos, que los altares se erigían en sus tumbas y la eucaristía se celebraba en su presencia. Cuando terminaron las persecuciones, muchas iglesias y basílicas se construyeron sobre las criptas donde yacían esos cuerpos, y algunos se trasladaron a aquellos templos que no las tenían. El papa Félix I, a finales del siglo III ya lo había propiciado con sus mandatos, y el quinto concilio de Cartago llegó a decretar que no se consagraría nueva iglesia que no tuviera una reliquia en su altar.

mártires en catacumbas

Mártires en las Catacumbas (1855), de Jules Eugène Lenepveu

Hasta aquí todo es muy normal. Es comprensible que aquellos cristianos que vivían en la clandestinidad honrasen y santificasen a aquellos que habían dado la vida por su fe, y que la presencia de sus restos en los ritos reforzara la comunidad de esa Iglesia primitiva.

En el siglo IV, con el Edicto de Milán, la situación cambió y se permitió practicar el cristianismo como cualquier otra religión del imperio. El respeto a las reliquias de los santos se siguió difundiendo, y además se promovió la búsqueda de objetos relacionados con Jesucristo y los que le rodearon: la Virgen María y los apóstoles. Es muy posible que esta afición la inaugurase santa Elena, la madre del emperador Constantino, que, en su viaje por Tierra Santa, descubrió la Vera Cruz y se llevó consigo los primeros “recuerdos” cristianos.

El problema fue que, con la revelación de unos objetos tan sagrados, también se empezó a difundir la creencia en su carácter milagroso. Y fue entonces cuando se empezó a liar todo. Porque al ser humano enseguida le ciega la ambición de poder y riquezas. Se empezaron a cometer abusos relacionados con las reliquias que hicieron intervenir a algunos Padres de la Iglesia. San Jerónimo, por ejemplo, tuvo que recordar que no se adoraban las reliquias como objetos mágicos, sino que a través de ellas se llegaba a Dios. Y san Agustín denunció el comercio de reliquias. Pero la Iglesia ya no era la misma que en los primeros tiempos. Ahora ostentaba un poder político y económico importante, y muchas veces la movía intereses ajenos a la fe.

La Edad Media: un negocio muy lucrativo

En la Edad Media, el culto a las reliquias no hizo sino intensificarse. En el siglo VI se había generalizado la costumbre de utilizar las reliquias para la consagración de altares y de exhibirlas en relicarios o en procesiones para que los fieles pudieran venerarlas. Era un entusiasmo compartido por reyes, obispos o campesinos. La posesión de una reliquia daba prestigio a la iglesia, ermita, abadía o catedral que la custodiase, y era una gran fuente de riqueza gracias a los donativos, sobre todo si lograban convertirse en lugar de peregrinación. Pensemos en el caso de Santiago de Compostela y de Roma, donde se encontraban los restos más preciados, los de los apóstoles (Santiago por un lado, Pedro y Pablo por el otro), y nos daremos cuenta de la importancia de las reliquias en esta época en lo económico, lo social y lo político. Para los poderosos, laicos o eclesiásticos, fueron instrumento de poder y propaganda.

No es raro que este exacerbado fervor por las reliquias fomentase las disputas entre distintas comunidades, como sucedió con las ciudades Poitiers y Tours, que mantuvieron una larga reyerta por la posesión del cuerpo de san Martín. Incluso fomentó robos, como los del arzobispo gallego Diego Gelmírez, que sustrajo las reliquias de San Fructuoso, San Cucufate, San Silvestre y Santa Susana, y las trasladó furtivamente desde Braga hasta Compostela. O el hurto en Alejandría del cuerpo de san Marcos por parte de los venecianos.

Relicario

Reliquia de una de las espinas de la corona de Cristo. Catedral de Valencia. Por Ripoll531

En un principio, la única manera de atender la creciente demanda de reliquias fue la fragmentación. Aunque hubo cierta resistencia en un primer momento, la fragmentación de los restos era ya una práctica frecuente en Oriente en el siglo IV. Más tarde se propagaría por Occidente. Los restos se repartían en múltiples relicarios y así llegaban a todos los rincones de Europa. Sigue leyendo

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Eres una cazadora de brujas, un arquólogo de lo grotesco o una tejedora de mitos y leyendas...

¡Bienvenidos! Habéis llegado al lugar indicado: un rincón donde se unen los senderos ocultos del arte, la música, la literatura y la historia.

«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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