Historia

En esta categoría encontrarás algunas anécdotas o historias de la historia, secretos de personajes famosos o descubrirás gente que suele estar olvidada en los grandes manuales.

Lo singular de este caso de brujería en el pirineo aragonés es que se trató de una serie de ajusticiamientos llevados a cabo por la justicia ordinaria. No hubo ni auto de fe ni hogueras, ni se metió  por medio la Inquisición, pero sí tormento y muchas más víctimas que en el mismísimo proceso de Zugarramurdi.

Hechiceras presas

Fue en 1498 cuando la reina de Francia, Ana de Bretaña, se vistió de negro para el funeral de su esposo, el rey Carlos VIII. Hacía más de mil años que no se empleaba en Europa ese color para el luto, desde los tiempos de los romanos. Durante la Edad Media, había sido bastante habitual en las mujeres enlutadas el empleo del color blanco, sobre todo entre las reinas.

En los reinos peninsulares, fueron los Reyes Católicos los que volvieron a introducir el negro como color del luto de las vestiduras. Después de la muerte del príncipe Juan, en 1497, y de una serie de funestos acontecimientos que la siguieron, los reyes promulgaron en 1502 un conjunto de leyes y reglamentos conocidos como Pragmática de luto y cera, que regulaban las normas de comportamiento que se debían seguir tras la muerte del ser querido, desde la indumentaria que había que llevar, hasta el número de cirios que se podían disponer alrededor del finado; pasando por el tiempo y término del luto. Se vetaban, por ejemplo, las manifestaciones exageradas de dolor, sobre todo en los llantos y gritos de las mujeres, se prohibieron las plañideras a sueldo y, en general, todo tipo de excesos vanidosos, como el empleo de colas en los vestidos. Se anulaba el uso del blanco y se ordenaba el del color negro por ocasionar menos gasto.

Es por esto por lo que el famoso cuadro de Francisco Pradilla al que aludía en esta entrada nos muestra algo que, en realidad, resultaba novedoso en los reinos de la península ibérica: la reina Juana de Castilla, enlutada, totalmente vestida de negro.

Fuentes:
Carlos Fisas: Historia de las reinas de España
Memorias de la Real Academia de la Historia. Tomo VI

Demonios por todas partes en un cuadro de giotto
Detalle de El juicio final de Giotto

A finales del siglo XIII, el beato Reichhelm de Schöngan, que afirmaba ver tantos demonios como gotas hay en la lluvia, se dedicó a elaborar un censo de los seguidores de Lucifer. Calculó el número de criaturas infernales en 1.759.064.176 diablos; ni uno más ni uno menos. Un ejército más numeroso que las huestes celestiales. Más moderado en sus cifras fue el médico y ocultista Jean Wier, que en el siglo XVI estimaba que la cifra de demonios ascendía “solo” a 7.409.127.

Fuente: Geoffrey Leslie Simons: The Witchcraft World
Blas de Lezo

Boceto en arcilla de la escultura elegida

Así somos los españoles: uno de los mayores héroes de la historia de España, el almirante que en Cartagena de Indias se enfrentó a una armada británica más grande que la famosa Invencible y la obligó a retirarse, que con 3600 hombres (muchos de ellos indios flecheros) soportó el asedio de 32000, Blas de Lezo y Olavarrieta no tenía, hasta hace poco, ninguna estatua dedicada en España. En la capital, apenas una calle, también muy reciente.

No hace falta leyenda negra, nosotros mismos olvidamos nuestra historia; no se estudia en los colegios, y si preguntas apenas nadie sabe quién era ese Mediohombre, tuerto, manco y con pata de palo, como el más típico de los piratas, que destacó en la Guerra de Sucesión a costa de amputaciones, e hizo historia en la costa colombiana, cuando detuvo a los ingleses, ávidos de comenzar la conquista de las tierras hispanas de Ultramar. Murió poco después en la miseria, enfrentado a sus superiores y deshonrado, como tantos otros destacados españoles.

Y, por fin, Blas de Lezo tendrá estatua en Madrid

Por fin, parece que este año se le ha erigido una estatua en Cádiz y hay un proyecto bastante avanzado para levantarle un monumento en Madrid, en la plaza de Colón, junto a otro insigne navegante. Todo partiendo de una iniciativa popular. El boceto que ha sido seleccionado ha sido el del escultor Salvador Amaya y todo se está preparando tratar de inaugurar el monumento, de 7 metros de altura (3,5 la estatua) el día 12 de octubre.

fotografía del castillo de Vincennes

El castillo de Vincennes es uno de los castillos más importantes de la historia de Francia. En realidad, casi se podría considerar una ciudadela fortificada más que un castillo, ya que alberga edificios civiles, administrativos, religiosos y militares. Actualmente es uno de los castillos más grandes y mejor conservados de Europa.

Vincennes se construyó en el siglo XIV sobre un antiguo refugio de caza, a instancias de Carlos V y fue constantemente modificado y ampliado durante los tres siglos siguientes. En Vincennes nacieron, se casaron y residieron reyes -o importantes validos como el cardenal Mazarino-. Siguió siendo considerada residencia real hasta que la corte se trasladó a Versalles, en el siglo XVII.

Dentro de sus murallas de planta rectangular, destacan la imponente torre del homenaje, la más alta de Europa durante la Edad Media, y la capilla, levantada a semejanza de la Sainte-Chapelle de París, que llegó a guardar temporalmente las reliquias de la corona de espinas.

En el siglo XVIII el castillo se convirtió en cárcel del Estado, y entre sus muros fueron encerrados el marqués de Sade o Diderot, entre otros. Fue también fábrica de porcelana y luego de armas, cuando pasó a manos del Ejército francés. En este castillo sería ejecutada, durante la Gran Guerra, la famosa espía Mata Hari.

Para saber más:
http://www.france.fr/es/arte-y-cultura/castillo-de-vincennes.html
http://www.chateau-vincennes.fr/index.php

Se me había pasado mencionar que en el número de noviembre de la revista National Geografic habían dedicado uno de los reportajes a la brujomanía y la caza de brujas durante el fin de la del medioevo y la Edad Moderna. Es bastante breve y somero, pero sirve para hacerse una idea general de la cuestión y desmitificar algunos aspectos. Está muy basado en la magnífica obra de Brian P. Levak La caza de brujas en la Europa moderna. También lo podéis encontrar íntegro en su página web.

Unamuno, unas injurias al rey le costaron 16 años de prisión mayor

Es bien conocido el episodio del enfrentamiento entre Miguel de Unamuno y José Millán-Astray, el fundador de la Legión, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca durante la celebración del Día de la Raza de 1936; a la postre, el incidente llevaría al insigne intelectual a pasar sus últimos meses de vida bajo arresto domiciliario (no sobreviviría el viejo maestro al 36). Pero, ya con anterioridad, el carácter de Unamuno le había hecho enfrentarse a un destierro en 1923 y, unos años antes, en 1920, a una pena de 16 años de prisión mayor. Vamos, que bien podría haber acabado sus días entre rejas. ¿Qué fue lo que pasó?

En 1920, Miguel de Unamuno era un eminente intelectual, un profesor reconocido y un escritor consagrado; acababa de ser elegido por sus compañeros decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Salamanca. Pero el filósofo, que nunca callaba si tenía algo que decir, ya había visto cómo sus palabras y sus ideas políticas lo habían puesto en un brete en más de una ocasión. Hacía poco, por ejemplo, le habían costado el cargo de rector. Lo recuperaría y perdería en dos ocasiones más.

Desde 1917, Unamuno escribía en el periódico de corte republicano El mercantil valencianoen el que tenía una columna semanal. Tres artículos publicados en ese medio, entre 1918 y 1919, habían indignado a la familia real: «El archiducado de España», «Irresponsabilidades» y «La soledad del rey». Unamuno lanzaba en ellos duras críticas a Alfonso XIII. Ya unos años antes, durante la Gran Guerra, había atacado con virulencia a la Casa Real debido a su postura neutral; una neutralidad que, para él, no fue tal y que simbolizaba la incapacidad moral de un país gobernado por caciques germanófilos que se enriquecían con la guerra. España era víctima de un régimen despótico y corrompido.

Así pues, el fiscal de la Casa Real denunció ante la Audiencia de Valencia dichos artículos por injurias a la Corona y el intelectual fue procesado. El eminente doctor Simarro encabezó una campaña de defensa de Unamuno que consiguió gran cantidad de firmas de intelectuales cansados de la situación de España y de la actitud del rey. No obstante, el juicio se celebró el 11 de septiembre de 1920 y quedó ese mismo día visto para sentencia. El fallo, conocido unos cuantos días después fue durísimo: se condenaba a Unamuno a dos penas de prisión mayor, 16 años en total, y al pago de 1000 pesetas de multa por injuriar al monarca y a su madre en dos de los artículos. Del tercero fue absuelto. Pero la misma sentencia hacía constar que no se iba a ejecutar la condena pues quedaba bajo los efectos de un real decreto de indulto sobre delitos de imprenta dictado un año antes. Quedaba el escritor, pues, en libertad condicional. Como puede apreciarse, la cuestión era tratar de asustar a Unamuno con una sentencia ejemplar, y hacer aparecer después la figura del rey llena de benevolancia hacia el hijo descarriado. Así lo explicaba el mismo Unamuno en una carta a un amigo:

Estoy sometido desde hace año y medio a tres procesos. Los tres en Valencia y los tres por supuestas injurias por escrito a S. M.; y estoy en libertad provisional, con obligación de presentarme en el Juzgado los días 1 y 15 de cada mes, con retención de la séptima parte del sueldo. Alcanzó el indulto; mas, para obtenerlo, he de someterme a juicio, y no quiero. No paso por esa farsa de que no retire el Fiscal la acusación, o más bien que retire en dos y acaso me condenen en el tercero y me indulten.

El intelectual, en sus trece, rechazó la medida de gracia y recurrió el fallo al Tribunal Supremo. A él nadie iba a intimidarle ni a coartar la libertad de expresión. Pero las cosas quedaron así. Coincidió todo este asunto, precisamente, con el salto de Unamuno a la política nacional.

Más tarde sería desterrado a Canarias por el dictador Primo de Rivera y él mismo se exiliaría después a Francia.

Fuentes:
Ana Chaguaceda Toledano: Miguel de Unamuno. Estudio sobre su obra
Miguel de Unamuno, el látigo de ´El Mercantil Valenciano´
Izaskun Martínez: Biografía de Miguel de Unamuno

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radu el hermoso

Menos conocido que el príncipe valaco Vlad III Tepes, el Empalador (Drácula, vamos; el que inspiró al personaje de ficción), es su hermanastro menor Radu, apodado “el Hermoso”, cel Frumos, el más pequeño de los Draculea, que en su tiempo tuvo fama de ser uno de los hombres más guapos del mundo. Tan bello, que conquistó al mismísimo Mehmet II, el sultán otomano que tomó Constantinopla.

La infancia y adolescencia de Radu estuvo llena de vicisitudes. Nacido hacia 1435, hijo del voivoda de Valaquia Vlad II Dracul, el Dragón, y de la princesa moldava Vassilisa, el príncipe creció en medio de las luchas por el poder de las diversas ramas de la familia real, mientras su padre vivía en el exilio. Radu era cándido, delicado y tímido, más inclinado hacia los juegos que hacia los ejercicios violentos, todo lo contrario que sus hermanos mayores, Mircea y Vlad, que mostraron una temprana inclinación por las armas. El pequeño príncipe era mal visto en la corte, pues los nobles pensaban que se convertiría en un personaje débil incapaz de gobernar.

De rehén a amante del príncipe

Vlad II entabló finalmente una alianza con los turcos para hacerse con el principado, y viajó en 1444 a la corte del sultán Murad II, en Adrianópolis, para entregar a Vlad y Radu, de catorce y once años, como rehenes. Desde ese momento, sus vidas dependieron de la fidelidad de su padre con los otomanos. Desde allí fueron enviados al aislado castillo de Egrigoz, en las montañas de Anatolia.

Durante su cautiverio, los hermanos fueron elegidos como acompañantes de Mehmet, el futuro conquistador de Constantinopla, y junto a él recibieron una completa educación en filosofía y ciencias exactas, y estudiaron los idiomas turco, griego y hebreo. También aprendieron el arte de la guerra y a montar a caballo. Y, por supuesto, les enseñaron el Corán, pues una de las ideas era convertirlos al islam para hacerlos afines a su causa.

Al contrario que Vlad, que fue un rehén rebelde y aumentó su odio hacia los turcos, Radu se hizo amigo de Mehmet, que sentía una gran atracción hacia él, y se dejó cuidar y mimar. Se contaba que Mehmet intentó desde un principio conseguir los “favores” del príncipe y que, durante el cautiverio, este se habría convertido en su amante. Más adelante, el primero, ya sultán, pagaría estos favores entregando a Radu el trono valaco.

En 1447 hubo una revuelta en Valaquia, apoyada por los húngaros, y los boyardos (nobles terratenientes) acabaron con la vida de Vlad II y su hijo Mircea. El sultán mandó entonces a Vlad a recuperar el trono y vengar la muerte de su padre y de su hermano, pero Radu se quedó en el harén. Parece que permaneció en la corte por voluntad propia; había adoptado el modo de vida turco y estaba dispuesto a convertirse al islam. Con el tiempo llegó incluso a incorporarse al cuerpo de jenízaros. De hecho, Radu fue uno de los comandantes de jenízaros que participó en la toma de Constantinopla. Se terminó convirtiendo en un títere que los turcos emplearían contra su hermano.

Radu el hermoso, voivoda de Valaquia

Efectivamente, cansado de las afrentas de Vlad y de su ánimo independentista, el sultán mandó a Radu a invadir Valaquia al frente de un gran ejército turco al que se unieron los boyardos enemigos del Empalador. Vlad, con fuerzas claramente inferiores, rehuyó el enfrentamiento directo y Radu se convirtió en el nuevo voivoda. Los hermanos siguieron luchando en una especie de guerra de guerrillas hasta que el mayor fue capturado por los húngaros.

Radu gobernó Valaquia desde 1462 hasta 1473, aunque de forma no muy eficiente. Además, pretendía restablecer las relaciones de vasallaje ante los turcos. En 1473 Basaraba Laiota derrocó a Radu y se apoderó del trono valaco durante un año. Radu lo recuperó y volvió a perderlo al año siguiente. A lo largo de 1474 fue voivoda de Valaquia en tres ocasiones diferentes hasta que murió en 1475 por causas desconocidas y fue sucedido definitivamente por Basarab III Laiota. Su hermano Vlad III recuperaría el trono brevemente de nuevo en 1476.

Paradójicamente, mientras su hermano, un genocida, es reconocido en Rumanía como héroe nacional por su resistencia frente a los turcos, Radu ha sido tradicionalmente considerado un traidor a la patria.

Para saber más:

Radu Cel Frumos
El peor voivode de valaquia

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El fúnebre cortejo que acompañaba a la reina viuda en las frías noches de la estepa castellana. Nunca llegaría a su destino. A ella la encerrarían por loca en Tordesillas hasta su muerte, casi cincuenta años después; Felipe I tendría que esperar todavía muchos años para ser enterrado en la catedral de Granada, como deseaba.

Ya mencioné en este blog, hace casi un año, a la hechicera de Daimiel Polonia Martín de la Leona, muy famosa en la comarca en el siglo XVIII, y su curioso ritual para conseguir fortuna con la cabeza de un gato negro. Hoy aprovecho para dejaros el enlace directo al expediente completo de su proceso en el Tribunal de Toledo (Exp. 137 del legajo 3722 de la sección Inquisición del AHN). El expediente está totalmente escaneado y es de libre consulta a través del PARES (Portal de Archivos Españoles), para deleite de los aficionados a la historia de la Inquisición y de la brujería y hechicería. No tiene una caligrafía muy complicada, así que se pueden leer tranquilamente sus hechicerías con cuervos y sortijas, y sus curaciones a base de baños en cocimientos de carnero, untos de miel y grasa y sahumerios de hierbas.

AHN Inq. Leg. 3722/ 137

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Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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