Bueno, hoy por fin me he hecho con un ejemplar del libro Semana Santa de Daimiel. Una historia de pasión, obra en cuya elaboración he participado como investigador y redactor, concretamente en los capítulos dedicados a la música y a la gastronomía. En realidad, la investigación se realizó hace ya diez años. Yo no sabía que al final había sido publicada; en principio todos los datos y la redacción formaron parte de un informe de carácter turístico.

Pero se ve que, al final, el Museo Comarcal de Damiel se ha decidido a darle forma de libro y publicarla. Lo hicieron poco antes de la Semana Santa de este año; yo me he enterado hace un mes de forma casual (me perdí la propia presentación, supongo que se debió de extraviar la invitación).

Fue este un proyecto mucho más modesto que el de la brujería, pero tuvo también sus grandes momentos, como poder investigar en el Archivo Diocesano de Toledo, en un lúgubre edificio a la sombra de la catedral, de largos y estrechos pasillos con portezuelas de las que me gustaba imaginar que llevaban a algún olvidado calabozo inquisitorial.

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«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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