Pues eso, la parquedad de contenidos últimamente en el blog se debe a que estoy preparando la migración. A pesar del pequeño lavado de cara de hace poco tiempo, creo que ha llegado el momento de dar un salto cualitativo. Blogger se me queda pequeño. Pero no os preocupéis: no me olvidaré de trasladar todos los contenidos, incluso aquellos que están macerándose en la despensa y que irán saliendo poco a poco en el nuevo lugar. Además, los visitantes no tendréis que hacer nada; cuando llegue el momento se os redireccionará automáticamente hacia allí.

Y nada, a eso se debía mi silencio. No tengo abandonado el blog, lo estoy “trabajando”. Y en breve volveremos a caminar juntos por esos senderos ocultos de ahí fuera.

Un saludo.

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Eres un erudito de historias secretas, una investigadora de libros polvorientos, o un saqueador de relatos...

Eres una cazadora de brujas, un arquólogo de lo grotesco o una tejedora de mitos y leyendas...

¡Bienvenidos! Habéis llegado al lugar indicado: un rincón donde se unen los senderos ocultos del arte, la música, la literatura y la historia.

«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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