Hoy que el año va dando sus últimos coletazos, me apetece dejar algo de mi cosecha. Ya tiene un tiempo, de diez a once años.

El templo

Estoy en un templo
de música y alcohol.
Los vibrantes sones
de inciertas canciones
que varían de tono
inundan en salón.
Mirando entre sombras,
me encuentro aquí, solo.
De pronto resuena
en el bajo domo
un grito de guerra…
Y giro al instante
mi rostro anhelante
de amistad sincera.
Mas fue falsa alarma.
Y tras ver el grupo
de risas ajenas
me hundo en mi copa,
me escondo en las sombras
a olvidar mis penas.

                             Javier Gallego, Alcaraván

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«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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