Ahora que es fecha, una calaverita mexicana

Calaveritas: a la reina Sofía

Doña Sofía

Se ha acercado Patas Flacas
al Pardo, hasta la Zarzuela.
-No es extraño que se acerque
donde hay tanto calavera.-
Se anunció: “Yo soy la Parca,
la Dama de la Guadaña,
y busco a la que se llama
la reina de las Españas”.
Sofía le respondió:
“Esa que buscas soy yo
pero creo que te engañas,
No tengo cita contigo,
seguro, porque mañana
inauguro seis colegios,
tres museos y un asilo.
Pregunta a mi secretario,
y que te busque algún sitio.”
Pero entonces, la huesuda,
la de la eterna sonrisa,
la jala de los cabellos
y a la calle que la saca.
“Yo también hoy inauguro
un gran sepulcro real:
esta noche cenaremos
las dos en el pudridero
que hay en el Escorial.
Ahí enfrente nos aguarda
su carroza, majestad.
Más no se asuste, señora,
mire bien alrededor:
que no van gays ni lesbianas,
que tan solo la acompaña
un único enterrador.

Las calaveras o rimas son una suerte de epitafios humorísticos de personas o entidades de actualidad que se suelen componer en México durante el mes de octubre, el mes de los muertos, antes del 2 de noviembre. En estas composiciones, la Muerte bromea con personajes de la vida real, haciendo alusión a alguna cuestión o característica de la persona o personas a las que van dedicadas las “calaveritas”, siempre en tono satírico. A mí me recuerdan mucho a algunas coplas y rimas satíricas que reparten o más bien repartían antaño ciertas comparsas en los desfiles del Carnaval.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete al blog

Y recibirás los artículos de Senderos Ocultos directamente en tu correo electrónico.

Archivos

Eres un erudito de historias secretas, una investigadora de libros polvorientos, o un saqueador de relatos...

Eres una cazadora de brujas, un arquólogo de lo grotesco o una tejedora de mitos y leyendas...

¡Bienvenidos! Habéis llegado al lugar indicado: un rincón donde se unen los senderos ocultos del arte, la música, la literatura y la historia.

«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

162936
visitas desde 2007

Follow me on Blogarama