Me ahogo con el calor del verano. La primavera pasó, muy rápida. Y este año ya no me acerqué a las Tablas, porque sé que no reverdecen. Hace tiempo que no siento el placer de los paseos junto al frescor de las charcas, o el vagabundeo por las pasarelas y las islas. Los juegos bajo los tarayes y los duelos con botellas en la mano… ¡cómo los anhelo! Todo a la sombra, por el bochorno, con el agua fresca en las mochilas. Ahora el calor es calor, simple, y a mi pesar, muy llanamente. Y el agua se evapora y mis veranos son, ahora, de incertidumbre.

Javier González-Gallego Sánchez-Camacho (Alcaraván)
2006

Una respuesta a Mundo interior IV

  • Todo cambia.
    Hasta los veranos son diferentes.
    Pero agora ke leo tu publi, bonitos debían ser los tuyos en Tablas de Daimiel.
    Siempre nos kedan los recuerdos.
    Pasa un buen domingo.

    Un beso.

    Olga.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete al blog

Y recibirás los artículos de Senderos Ocultos directamente en tu correo electrónico.

Archivos

Eres un erudito de historias secretas, una investigadora de libros polvorientos, o un saqueador de relatos...

Eres una cazadora de brujas, un arquólogo de lo grotesco o una tejedora de mitos y leyendas...

¡Bienvenidos! Habéis llegado al lugar indicado: un rincón donde se unen los senderos ocultos del arte, la música, la literatura y la historia.

«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

30934
visitas

Follow me on Blogarama