El calor todavía me atenaza por las noches y resbala por mi frente y mejillas en delgadas gotas. Toda mi ropa está húmeda por el sudor y las ideas no brotan. Cuesta horrores concentrarse. Pero yo sigo bregando, luchando a brazo partido contra ese duende blanco del bloqueo, ese trasgo de la Nada que se introduce en nuestras cabezas, extendiendo un lienzo que nos impide ver en el interior. Lo apuñalo sin cesar, aunque reconozco que falta fuerza a mis estocadas. A veces noto como se rasga esa tela y veo brillar las codiciadas ideas allí dentro. Tan sólo falta estirar un poco más los dedos para agarrar alguna. Pero mis dedos todavía están algo agarrotados; y hace demasiado calor.

2 respuestas a Mundo interior VII

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