Ayer por la tarde fue inaugurado en Toledo, ciudad mágica por excelencia, el Museo de la España Mágica, el primero de su género en nuestro país. Situado en una antigua cueva islámica, el museo cuenta con una colección de piezas, documentos y de un corpus de textos de gran valor antropológico, que representan las diversas tradiciones, creencias y leyendas de los pueblos que se pasearon o se establecieron en la Península. Son cuatro las secciones en las que se divide el museo: una sección de símbolos y emblemas, otra de amuletos y talismanes, una tercera dedicada a personajes míticos y bestias de leyenda y una última de paneles con textos mágicos como maldiciones, ensalmos, invocaciones, conjuros… Todo este proyecto es el resultado de una iniciativa de Anima Mundi y sirve de motivación añadida para visitar Toledo.
Los actos de presentación del museo comenzaron por la mañana en el Palacio de Benacazón, donde Ramos Perera impartió una conferencia sobre las virtudes de los amuletos y talismanes, y continuaron por la tarde en sus propias instalaciones con una visita guiada en la que participaron Jesús Callejo y la Orden del Toledo Oculto.

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«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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