Loving vincent

Ya que hoy es el aniversario del nacimiento de Van Gogh, me ha entrado la curiosidad de saber cómo anda el proyecto Loving Vincent, la película de animación que estaban realizando a base de cuadros pintados al óleo. El año pasado, sus dos trailers emocionaron a gente de medio mundo, a mí entre ellos. Pero lo único que he podido saber es que sigue en proceso de producción. No me debería extrañar, dada la magnitud del proyecto: animación fotograma a fotograma…, o cuadro a cuadro, mejor dicho. Así hasta completar el largometraje que parezca un solo cuadro de Van Gogh en movimiento. Por lo menos habían subido este making off, lo suficiente para seguir manteniendo los dientes largos:

Un cuadro de Van Gogh en movimiento

La iniciativa de Loving Vincent surgió hace unos 6 años, cuando la pintora y directora polaca Dorota Kobiela concibió la idea de un cortometraje que pintaría ella misma. Quería dar vida a la obra de Van Gogh, seguir las palabras de su última carta: “Solo podemos hablar a través de nuestras pinturas”. De por sí, el holandés tiene un estilo que parece dotar de movimiento a los cuadros: las amplias pinceladas curvas de vivos colores, los sinuosos remolinos y espirales… La animación era, simplemente, dar un paso más. Pero se le fue de las manos.

Solo podemos hablar a través de nuestras pinturas. Vincent Van Gogh

Junto al director y productor Hugh Welchman, Dorota escribió un biopic basado en 800 cartas del mismo Van Gogh y en más de un centenar de sus cuadros. Un largometraje que estaría realizado exclusivamente con pinturas al óleo. Los dos tenían experiencia en la animación experimental. Unos cuantos años antes, Hugh ya había ganado con su productora un Oscar al mejor corto de animación por Pedro y el lobo. La película tiene la forma de un falso documental en el que los personajes cercanos al pintor investigan sobre los misterios de su vida y su muerte.

Loving Vincent, unas cifras abrumadoras

En los estudios de la ciudad polaca de Danzig, 125 artistas se ocupan de producir los 62.450 cuadros necesarios para el film y de dotarlos de movimiento. Para empezar, los artistas digitales tuvieron que imaginar un storyboard que uniese  los distintos cuadros del pintor, uno con otro, de una manera fluida. Mientras tanto, se llevó a cabo un proceso de selección de pintores, y a los elegidos se les impartió un breve curso para adecuar su estilo al del pintor neerlandés. Se parte de 120 obras de Van Gogh, pero se rueda con actores reales y luego se retocan los fotogramas por ordenador. Esos fotogramas son los que se entregan a los pintores para que los conviertan en cuadros al óleo que, una vez completos, digitalizan los animadores a una resolución 6k. En el estudio trabajan al menos 40 pintores a la vez que completan un cuadro en menos de una hora. El resultado será una película a 12 óleos por segundo.

pintando loving vincent

Algunos de los actores que participan en la película son Saoirse Ronan, Aidan Turner, Helen McCrory o Douglas Booth. El desarrollo fue financiado por el Instituto de Cine Polaco y los principales productores son Hugh Welchman, Sean Bobbitt y Ivan Mactaggart. La formación de los pintores fue financiada partialmente por micromecenasgo a través de Kickstarter.

Os dejo el enlace a la web oficial del proyecto y el último trailer, de paso.

Pues sí, Máelbrigte, noble escocés del siglo IX, no ganó batallas después de muerto como el Cid, pero al menos acabó con su asesino. ¡Y usando solo su cabeza!

Máelbrigte, el picto

Poco se sabe de este tal Máelbrigte: que quizá era de origen picto, que actuaba como caudillo en las tierras de Moray, un señorío en la costa del norte de Escocia (quizá fuese un mórmaer, una especie de gobernador provincial), y que se enfrentó a Sigurd, el Poderoso, jarl o señor de las islas Orcadas. Bueno, sí; se sabe también que, debido a su dentadura prominente, le habían puesto el apodo de “el Dentudo”. Todo esto se cuenta en la Saga de los Orcadenses, un relato, mezcla de historia y leyenda, sobre el dominio de los vikingos noruegos sobre estas islas y sus posteriores conquistas.

Como decimos, Sigurd Eysteinsson era jarl de las islas Orcadas, territorio dependiente de un reino de Noruega recientemente unificado por el rey Harald I. Sigurd había heredado las posesiones de su hermano, y muy pronto quiso aumentar sus dominios. Puso sus ojos en las costas escocesas, que le pillaban cerquita y, a partir del año 872 comenzó con las incursiones.

Hacia el 890, en el curso de su campaña sobre Moray, seguramente para acabar rápido y evitar muertes excesivas, el caudillo noruego desafió al escocés a una especie de duelo múltiple concertado, un enfrentamiento, en una fecha y lugar señalados, al que cada uno podía ir acompañado de sus cuarenta mejores guerreros. Allí lucharían hasta la muerte, y el vencedor se quedaría con los dominios de su adversario.

El guerrero escocés traicionado

El caso es que Sigurd sería muy poderoso, pero también muy traicionero, y acudió al combate con el doble de hombres de lo convenido. Se cuenta que Máelbrigte vio desde lejos que cada uno de los caballos de la tropa de Sigurd mostraba dos piernas en el flanco y se dio cuenta de la traición, así que arengó a sus hombres y, como buen guerrero escocés, les exhortó a matar al menos a un enemigo antes de caer. La lucha que siguió a continuación fue feroz, pero los escoceses no pudieron evitar la derrota y todos fueron abatidos.

guerrero noruego contra guerrero escocés

Ilustración de Halfdan Egedius

Después del combate, Sigurd decapitó a Máelbrigte y ató su cabeza a su silla de montar con una correa. Era un trofeo de conquista pero también una advertencia para cualquier noble desafiante de la zona que reconociese la cabeza por su famosa dentadura. Sin embargo, conforme el noruego regresaba a casa, se fraguaba la venganza de Máelbrigte. Sus dientes, prominentes y afilados, sobresalían de la cabeza y arañaban a Sigurd en la pierna mientras cabalgaba. Con el paso de las jornadas, el roce repetido terminó por abrir herida, y la pestilencia de la cabeza podrida provocó una grave infección que se llevó a Sigurd al otro barrio. Poco pudo disfrutar de su victoria; Máelbrigte había vengado de forma póstuma aquella traición, y Sigurd Eysteinsson, el Poderoso, pasó a la historia por tener una de las muertes más absurdas.

Fuentes:

http://www.medievalists.net/2014/05/top-10-strangest-deaths-middle-ages

WESTWOOD & KINGSHILL: The Lore of Scotland: A guide to Scottish legends, Radom House, 2012

Este artículo también se puede encontrar en Steemit.

Siempre que he ido al Museo del Prado, me he topado con que El jardín de las delicias, del Bosco, es la obra más difícil de admirar con tranquilidad debido a la cantidad de gente que se apelotona delante del tríptico. Supongo que la mejor manera debe de ser llegar de los primeros a la cola, justo a la hora de apertura, e ir directamente a esa sala.

Por eso hoy traigo una alternativa para aquellos que nos hemos sentido algo frustrados al salir del museo: una página web con un documental interactivo sobre una imagen en alta resolución de la obra. Pero altísima; la pintura se puede ampliar hasta niveles asombrosos. Hay que probarlo para hacerse una idea, uno puede recrearse en detalles que no se aprecian a simple vista, y sin una multitud empujando. Se tiene la opción de revisar la tabla libremente o seguir el tour interactivo con audioguía y textos que explican las distintas escenas y su simbología, y que nos ayudan a comprender lo que era vivir en la Baja Edad Media y la importancia de la religión, la moral y el pecado en la vida cotidiana. Aquí está el enlace a esta maravilla.

Más cerca

Todavía más cerca

El documental se concibió como parte de los homenajes y estudios que se hicieron el año pasado en torno al pintor flamenco con motivo del V centenario de su muerte. Sus autores lo describen como un viaje audiovisual, en el que imagen, música y voz se unen para enriquecer la narración. En realidad, esta aplicación forma parte de un proyecto mayor, un “tríptico” multimedia de tres documentales sobre el autor y sus creaciones llevado a cabo por los holandeses de Pieter van Huystee Film. A esta visita interactiva hay que añadir el documental tradicional Jheronymus Bosch, Touched by the Devil, que revela nuevos descubrimientos sobre toda su obra, y un proyecto de inmersión dentro de El jardín de las delicias mediante realidad virtual, Jheronimus Bosch, the Eyes of the Owl, que parece estar todavía en proceso.

Documental El Bosco, tocado por el diablo

(Pinchad en el póster para acceder al trailer del documental)

La obra más enigmática del Bosco

El jardín de las delicias es, seguramente, la obra más conocida y atrayente de Hieronymus Bosch. Se trata de un tríptico, óleo sobre tabla, que la mayoría data en la última década del siglo XV.

Obra compleja, enigmática y llena de simbolismo, ha sido objeto de multitud de interpretaciones a lo largo de la historia, aunque parece que la teoría moralista es la de mayor peso entre los estudiosos. En el tríptico cerrado (que no se suele ver) está representada una escena de la creación del mundo. El documental interactivo nos permite cerrar “virtualmente” la obra para apreciarlo.

Imagen del tríptico cerrado

Imagen del tríptico cerrado

La obra abierta, la que se aprecia en el Prado, nos muestra tres escenas muy coloridas y repletas de construcciones y criaturas extrañas, que van aumentando su presencia de izquierda a derecha. Las tres partes tienen como denominador común el pecado. En el panel de la izquierda se representa el jardín del Edén y la presentación de Eva a Adán, antes del pecado original. Aunque predomina una sensación de placidez y sosiego, hay algunos elementos que anuncian que algo no va del todo bien. En el plano que hay más atrás, podemos vislumbrar ya a la serpiente, enrollada al árbol del bien y del mal. Y la violencia comienza a desatarse entre algunos animales.

El jardín de las delicias, tríptico abierto

Tríptico abierto

En el panel central, de una gran carga erótica, se representa ese “jardín de las delicias”, el paraíso engañoso de los vicios. Se nos muestra a través de numerosas escenas de muchachos y muchachas desnudos, manteniendo relaciones, o practicando diversos juegos eróticos, mientras se mezclan con criaturas salvajes o fantásticas. El ser humano ha perdido la gracia y ha sucumbido al pecado. Aparecen extrañas construcciones y grandes frutas que representan el carácter efímero de la felicidad o el goce de esos placeres pecaminosos. Las aves gigantes también tienen simbología sexual.

El panel derecho representa el infierno. Un infierno en el que los instrumentos musicales parecen tener una importancia especial a la hora de torturar a los pecadores. Aparece ese mundo dantesco y demoníaco en el que se castigan los distintos vicios y pecados capitales: la gula, la avaricia, la envidia, el juego, la lascivia… Como las otras dos partes, esta también está llena de detalles que hay que ir descubriendo poco a poco. Si el primer panel significaba el principio, aquí tenemos el fin.

Para saber más

1212 Las navas de tolosa

1212. Las Navas de Tolosa

  • Autor: Jesús Cano de la Iglesia
  • Editorial: Ponent Mon
  • Páginas: 76
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Tamaño: 212 x 292 mm
  • Precio 18 €

 

El 16 de julio de 1212 un ejército cruzado dirigido por Alfonso VIII de Castilla, con la colaboración de Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, se enfrentaba en Sierra Morena a un ejército musulmán comandado por el califa almohade al-Nasir. Fue un choque campal que pronto sería conocido como la batalla de Las Navas de Tolosa, y considerado decisivo a la hora de marcar el inicio del fin de al-Andalus y facilitar a la postre el triunfo definitivo de la Cristiandad en la Península Ibérica.

Este enfrentamiento, posiblemente el más espectacular de la llamada Reconquista, merecía una obra gráfica como la que ahora tiene el lector en sus manos, que permite conocer y visualizar todos los pormenores de la campaña que llevó a la batalla. El autor, profesor de Historia también, nos propone una narración que conjuga el valor de la historieta clásica con el rigor historicista producto de una larga labor de documentación, a través de una puesta en escena que presenta una suma de personajes ficticios e históricos para amenizar el relato.

En cuanto tuve noticia de este cómic supe que debía poseerlo. Desde hace un tiempo me ando documentando sobre la época almohade, entre los siglos XII y XIII, y las viñetas que se mostraban de esta obra me daban una muy buena impresión. Así que fue el regalo que le pedí a los reyes, y los reyes cumplieron. Desde luego, no me equivocaba.

1212 Las navas de Tolosa es un cómic de carácter histórico escrito y dibujado por Jesús Cano de la Iglesia, un profesor extremeño de Historia cuyo objetivo es la divulgación de la historia de una manera amena para que llegue a un público lo más amplio posible. No es la primera incursión en el mundo del cómic de Jesús; en 2009 ya publicó la ficción histórica Alfonso Guzmán. Entre moros, judíos y conversos. También ha realizado ilustraciones de carácter bélico medieval sobre la batalla de Alarcos o la toma de Sevilla por Fernando III.

El cómic viene precedida por una breve introducción, un texto de un par de páginas escrito por Martín Alvira Cabrer, de la Universidad Complutense de Madrid, acompañadas con fotos de armas y un par de miniaturas de códices medievales (creo que del códice florentino de las Cantigas de Alfonso X).

Miniatura orden de Calatrava y Orden de Santiago

Caballeros de Calatrava y Santiago preparándose para la batalla

El argumento es sencillo. En realidad, el guion no es nada del otro mundo: se cuenta la campaña que terminó en la batalla de las Navas de Tolosa el 16 de julio de 1212. Comienza con una breve escena en la que los caballeros de Salvatierra son convocados en Toledo para iniciar la cruzada contra los almohades, pero el autor pasa enseguida a situarnos en el contexto histórico. Nos presenta a los personajes reales que participaron en el evento y luego nos narra los acontecimientos de los dos últimos años que han llevado a la situación actual. Se sucede información sobre Alfonso VIII de Castilla, el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, el señor de Vizcaya, don Diego López de Haro, mano derecha del rey, sobre el arzobispo de Narbona, Arnau Amalric, uno de los impulsores de la cruzada albigense, y sobre los reyes de Aragón y Navarra, Pedro II y Sáncho VII, el fuerte, y el califa almohade Muhammad al-Nasir. Se nos da información sobre los almohades, la batalla de Alarcos, las alianzas entre reyes, la pérdida de Salvatierra, la preparación de la cruzada y de la yihad… Un narrador en tercera persona es el que nos lo cuenta todo.

mezquita

Llamando a la guerra santa

En estas primeras páginas, la lectura es más lenta debido a la cantidad de información. Aunque esto no importará a los más aficionados a la historia, es posible que tanta narración resulte algo pesada para alguno. Por eso, Jesús aprovecha también para presentarnos unos personajes ficticios que “acompañan” a los históricos, de uno y otro lado: el caballero de Salvatierra/Calatrava don Nuño, Álvaro, su escudero, y el noble cordobés Abu Ibrahim. Ellos humanizan el conflicto, muestran sus contradicciones; con ellos tenemos la mirada del hombre de a pie. Pero solo se desarrolla un poco más la figura del escudero, que va descubriendo la cantidad de intereses que mueven la guerra por delante de la fe.

Las pequeñas pinceladas de la vida de estos personajes amenizan la historia en estas primeras páginas más densas. Alivian un poco al lector de la absorción de tanta información. No obstante, toda la trama va a girar alrededor de los reyes y su círculo, que serán los que lleven la voz cantante. En este aspecto me llevé una pequeña decepción, pues me esperaba un rey Sancho más enorme y fornido. Sancho el Fuerte era más joven que el rey Alfonso, pero aquí parece mayor que él.

Una vez presentados los personajes y conocidos los antecedentes, el autor nos trae de nuevo al presente, a Toledo. El guion a partir de aquí es ya lineal; la campaña se va desarrollando ante nosotros: el asalto de Malagón, la matanza subsiguiente, la toma de Calatrava, el enfado de los ultramontanos, la marcha a través de Sierra Morena… Y la batalla, claro, que ocupa más de un tercio de las páginas de álbum. Se nota bastante la diferencia de ritmo entre la primera mitad del cómic, de lectura más lenta, con grandes cartelas repletas de texto, y la segunda, donde la lectura se agiliza y comienzan a aparecen enormes viñetas llenas de acción y con poco o ningún texto.

López de Haro

La carga de López de Haro

Jesús Cano se considera un divulgador de la historia, como docente y como autor. Y, desde la infancia, le apasiona en particular, el periodo de la Edad Media. Y se nota en el cómic. Ha intentado ser riguroso y evitar todo aquello que suene a legendario. Exite en esta obra un gran trabajo previo de documentación; se ve en el dibujo de los edificios, vestimentas, utensilios… en el mimo por presentar los detalles a la hora de recrear el ambiente. No quiere caer en errores. Sigue leyendo

Hace poco terminé la novela Baudolino, de Umberto Eco (de la que debo una reseña, por cierto). En ella se trata, entre otros, el tema del tráfico de reliquias durante la Edad Media. Y me ha parecido interesante indagar un poco más en este aspecto de la historia de la Iglesia, que en el medievo llegó a extremos disparatados, y que fue uno de los aspectos criticados más adelante por los movimientos de reforma.

Las reliquias de los santos: su porqué

Para entrar un poco en materia, las reliquias cristianas serían todos aquellos vestigios de cuerpos santos o de objetos que estuvieron en contacto con ellos, y que por eso son dignos de veneración. También se aplicó a los restos y todo lo que se hubiera relacionado directamente con los apóstoles, Jesucristo o la Virgen María; y a otro tipo de piezas o entidades santas más peregrinas. Se denominan ex ossibus, ‘de los huesos’, ex carne, ‘de la carne’ y ex pilis, si se trata de cabellos; ex vestibus, si forma parte de las vestiduras, ex capsa, ‘del féretro’ o  a contactu si fue tocada o estuvo en contacto con el cuerpo del venerado.

Desde los primeros tiempos, la religiosidad cristiana, sobre todo la más popular, trató de apoyarse en elementos más o menos tangibles que reforzasen la fe: edificaciones, imágenes, milagros, reliquias… Por lo que respecta a estas últimas, su culto se convirtió en una parte importante de un cristianismo incipiente que estaba constituyendo la identidad de la Iglesia.

Ya en la época de las persecuciones se mostraba un enorme respeto hacia los restos mortales de los mártires, y se recuperaban de patíbulos y anfiteatros, a veces con gran peligro, o se pagaban sumas considerables para poder sepultarlos. Una vez conseguidos, se trataban con ungüentos y perfumes, se envolvían en ricos tejidos y se enterraban en lugares escogidos, como las catacumbas de Roma, que se decoraban y se convertían en santuarios de oración para estos primeros cristianos. Esos mártires  representaban al cristiano perfecto, imitador de Cristo y de los apóstoles. También se empezó a guardar con gran respeto cualquier objeto relacionado con estos mártires.

Cobraron tanta importancia los restos de los santos, que los altares se erigían en sus tumbas y la eucaristía se celebraba en su presencia. Cuando terminaron las persecuciones, muchas iglesias y basílicas se construyeron sobre las criptas donde yacían esos cuerpos, y algunos se trasladaron a aquellos templos que no las tenían. El papa Félix I, a finales del siglo III ya lo había propiciado con sus mandatos, y el quinto concilio de Cartago llegó a decretar que no se consagraría nueva iglesia que no tuviera una reliquia en su altar.

mártires en catacumbas

Mártires en las Catacumbas (1855), de Jules Eugène Lenepveu

Hasta aquí todo es muy normal. Es comprensible que aquellos cristianos que vivían en la clandestinidad honrasen y santificasen a aquellos que habían dado la vida por su fe, y que la presencia de sus restos en los ritos reforzara la comunidad de esa Iglesia primitiva.

En el siglo IV, con el Edicto de Milán, la situación cambió y se permitió practicar el cristianismo como cualquier otra religión del imperio. El respeto a las reliquias de los santos se siguió difundiendo, y además se promovió la búsqueda de objetos relacionados con Jesucristo y los que le rodearon: la Virgen María y los apóstoles. Es muy posible que esta afición la inaugurase santa Elena, la madre del emperador Constantino, que, en su viaje por Tierra Santa, descubrió la Vera Cruz y se llevó consigo los primeros “recuerdos” cristianos.

El problema fue que, con la revelación de unos objetos tan sagrados, también se empezó a difundir la creencia en su carácter milagroso. Y fue entonces cuando se empezó a liar todo. Porque al ser humano enseguida le ciega la ambición de poder y riquezas. Se empezaron a cometer abusos relacionados con las reliquias que hicieron intervenir a algunos Padres de la Iglesia. San Jerónimo, por ejemplo, tuvo que recordar que no se adoraban las reliquias como objetos mágicos, sino que a través de ellas se llegaba a Dios. Y san Agustín denunció el comercio de reliquias. Pero la Iglesia ya no era la misma que en los primeros tiempos. Ahora ostentaba un poder político y económico importante, y muchas veces la movía intereses ajenos a la fe.

La Edad Media: un negocio muy lucrativo

En la Edad Media, el culto a las reliquias no hizo sino intensificarse. En el siglo VI se había generalizado la costumbre de utilizar las reliquias para la consagración de altares y de exhibirlas en relicarios o en procesiones para que los fieles pudieran venerarlas. Era un entusiasmo compartido por reyes, obispos o campesinos. La posesión de una reliquia daba prestigio a la iglesia, ermita, abadía o catedral que la custodiase, y era una gran fuente de riqueza gracias a los donativos, sobre todo si lograban convertirse en lugar de peregrinación. Pensemos en el caso de Santiago de Compostela y de Roma, donde se encontraban los restos más preciados, los de los apóstoles (Santiago por un lado, Pedro y Pablo por el otro), y nos daremos cuenta de la importancia de las reliquias en esta época en lo económico, lo social y lo político. Para los poderosos, laicos o eclesiásticos, fueron instrumento de poder y propaganda.

No es raro que este exacerbado fervor por las reliquias fomentase las disputas entre distintas comunidades, como sucedió con las ciudades Poitiers y Tours, que mantuvieron una larga reyerta por la posesión del cuerpo de san Martín. Incluso fomentó robos, como los del arzobispo gallego Diego Gelmírez, que sustrajo las reliquias de San Fructuoso, San Cucufate, San Silvestre y Santa Susana, y las trasladó furtivamente desde Braga hasta Compostela. O el hurto en Alejandría del cuerpo de san Marcos por parte de los venecianos.

Relicario

Reliquia de una de las espinas de la corona de Cristo. Catedral de Valencia. Por Ripoll531

En un principio, la única manera de atender la creciente demanda de reliquias fue la fragmentación. Aunque hubo cierta resistencia en un primer momento, la fragmentación de los restos era ya una práctica frecuente en Oriente en el siglo IV. Más tarde se propagaría por Occidente. Los restos se repartían en múltiples relicarios y así llegaban a todos los rincones de Europa. Sigue leyendo

Visita virtual a la capilla Sixtina

No todos tenemos la oportunidad de viajar a Italia y contemplar de primera mano una de las grandes maravillas del arte universal como es la capilla Sixtina. Pero, gracias a estos recursos en red, ahora podemos realizar visitas virtuales y experimentar, al menos en una pequeña parte, la emoción de contemplar todo el conjunto de frescos, desde los trampantojos de la parte baja de las paredes hasta la impresionante bóbeda de Miguel Ángel, la pared del Juicio final, o las piezas de Perugino, Botticelli, Rosselli y demás pintores del Quattroccento que decoran las paredes.

El propio Vaticano permite, desde su web, una de estas vistas. Aunque está captada desde un solo punto central, podemos mover la cámara 360º en todos los ejes, y hacer zoom para acercarnos y admirar detalles:

Visita virtual a la capilla Sixtina – Web del Vaticano

Otro recurso interesante es el que encontramos en la página de vatican.com, una web para planificar viajes al Vaticano, donde nos ofrecen un tour virtual en 3d; es más dinámico, pero solo te mueves por la ruta establecida en la aplicación.

Tour en 3d – Vatican.com

Y, como bonus, dejo también esta interesante vídeo introductivo de la historiadora Elizabeth Lev sobre la más famosa de las capillas cristianas:

Espero que estos recursos os resulten útiles o, al menos, interesantes.

Las tentaciones de san Antonio

Las tentaciones de san Antonio, cuadro de Dalí

Las tentaciones de san Antonio es un óleo pintado por Salvador Dalí en 1946, expuesto en el Musée Royaux des Beaux-Arts de Bruselas. Se trata del único cuadro que pintó para presentarlo en un concurso. Con él se inicia la transición hacia la época misticista del autor, en la que comienza a abordar temas religiosos. Dalí hace casi una década que ha abandonado el surrealismo más auténtico y ortodoxo (en realidad ha sido expulsado del movimiento por Breton), pero conserva aún sus características externas y formales. Todavía encontramos ese mundo onírico, distorsionado, de figuras deformadas. Pero no se trata ya de pulsiones del inconsciente; lo que prima ahora es el simbolismo de los elementos, los mensajes encriptados.

La escena representa a san Antonio enfrentado a las distintas tentaciones que asedian al ser humano. Las tentaciones enfilan hacia el santo a lomos de unos animales aberrantes, un caballo y unos elefantes de patas imposibles, largas y finas, como de insecto. La ambición de gloria y triunfo (el caballo), el sexo, el oro, el poder (los elefantes); san Antonio afronta las tentaciones desnudo, desarrapado, con la única protección de una cruz. No es la primera ni la última vez que Dalí utiliza en sus cuadros esos elefantes con patas de antena, basados en la escultura del obelisco y el elefante de Bernini. Contrasta la calma del fondo, de las figuras que vagan por ese desierto infinito, con la violencia del primer plano, en el que la expresión del caballo encabritado sobre el santo provoca en el espectador una honda inquietud.

Ilustración Señor de los Anillos Lukhimov

Trancos guía a los hobbits

Hasta ahora no había descubierto estas ilustraciones para El Señor de los Anillos del artista ucraniano Sergei Lukhimov. Pertenecen a una edición en ruso de 1993, y me ha sorprendido ese estilo medieval que les imprime su autor. Las acuarelas muestran una interpretación muy personal de la obra de Tolkien, a medio camino entre los iconos bizantinos, las miniaturas de los códices y los murales del primer gótico italiano.

La composiciones están cargadas de iconografía cristiana. En algunas, Lukhimov representa figuras rígidas y angulosas, con fondos coloridos y rodeadas de grecas y orlas, características típicas de la pintura bizantina; otras muestran figuras, paisajes y ciudades pintados con las proporciones y la incipiente perspectiva del trecento italiano, que nos remite a las pinturas de Giottro, Duccio o Tadeo Gaddi. Aunque a todas las rodea un halo bastante más siniestro, una atmósfera tenebrosa.

Aragorn, legolas y Gimli frente a Gandalf
Coronación de Elessar
La marcha de los ents
Gandalf vs Balrog

Por otro lado, si se observan bien, se puede encontrar en algunas de ellas, quizá las menos “bizantinas”, reminiscencias de las ilustraciones originales del propio Tolkien (se puede ver una muestra aquí), en las montañas, campiñas o las colinas que recreaba el profesor.

Una mayor muestra de estas ilustraciones de Sergei Lukhimov la podéis encontrar aquí, aunque he de avisar que la página está en ruso.

 

cartel Daimiel pueblo de brujas

Como ya es habitual en noviembre, dentro de unos días, del 11 al 13 de noviembre, tendrá lugar en Daimiel el fin de semana dedicado a las brujas. Este año alcanza su quinta edición, y sigue ampliando su oferta de actividades turísticas y culturales.

A la tradicional visita teatralizada a las Tablas de Daimiel, y a la visita guiada, añadida en las últimas ediciones, a la motilla del Azuer, se suma ahora una visita guiada a la laguna de Navaseca con un enfoque etnobotánico, en la que se explicará los usos y la importancia de las distintas plantas de la zona.

Por supuesto, no faltarán ni la cena tematizada ni la gran queimada. Y se podrá volver a disfrutar de las tapas de las brujas en un buen número de bares y locales. Pero este año aumenta la cantidad de actividades que tendrán lugar en el centro de la localidad: habrá diversas representaciones teatrales y tendrá lugar el pasacalles denominado El tambor de los rotos. Y, para los más pequeños, talleres, cuentacuentos y yincanas.

Ponencias

El sábado por la mañana tendrán lugar, en el salón de plenos del ayuntamiento, dos ponencias sobre brujería. Este año vienen a cargo de dos prestigiosas investigadoras y profesoras universitarias. La historiadora y escritora castellanomanchega María Lara, ganadora del premio Algaba de Biografía, Autobiografía, Memorias e Investigaciones Históricas, abrirá la sesión con su ponencia Los encantadores de la Mancha. Brujas y duendes de la generación de Don Quijote.

Después tomará el relevo Ana María Vázquez, reputada especialista en historia antigua, que, con su ponencia Brujas y magas de ayer y hoy. Indudables poderes mágicos desde una óptica científica, hará un recorrido por el mundo de la magia desde sus orígenes, en el antiguo Egipto, hasta la actualidad, pasando por los tiempos de las persecuciones de la Edad Moderna, la época de las hechiceras daimieleñas.

Dejo aquí el enlace al programa de actividades de este V Fin de Semana Daimiel, Pueblo de Brujas.

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¡Bienvenidos! Habéis llegado al lugar indicado: un rincón donde se unen los senderos ocultos del arte, la música, la literatura y la historia.

«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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