Edad Media

una criatura de los bestiarios medievales: el caradio

Las compilaciones y bestiarios medievales, basados, sobre todo, en el Physologus1, describían al misterioso caradrio (también «calandre» o «caladrio», del latín caladrius, y este del griego χαραδριός) como un ave acuática del tamaño de una gaviota, con el cuello largo como las garzas, y de un color blanco inmaculado. Hay una pequeña variación en el Bestiario de Pierre de Beauvais, pues lo pinta, además, con un par de cuernecillos rectos en la cabeza, como de cabra. El caradrio vivía en humedales y se alimentaba de lo que picoteaba entre la tierra o en el fondo de las charcas. De ahí que apareciese en los listados de aves inmundas de la Biblia, entre los animales que no se podían consumir. A pesar de ello, en la Edad Media tenía la consideración de ave real, y se capturaban en lagunas y pantanos para llevarlas a los palacios de reyes y grandes señores.

Se decía que la naturaleza y carácter del caradrio le permitía pronosticar el destino de los enfermos de gravedad. Cuando el ave entraba en la estancia donde yacía la persona convaleciente, se posaba en la ventana o a los pies de la cama y lo miraba. Si volvía la cabeza, se entendía que la enfermedad era mortal y no había nada que hacer; pero, si el ave no apartaba la mirada, es que había visto posibilidad de salvación y se disponía a sanarlo. Porque, además de la gracia profética, el caradio poseía el don de la curación.

Un caradrio o caladrio mira hacia un rey enfermo

Miniatura de un caradio a los pies de un rey postrado; está miando hacia él, lo que significa que vivirá. The Aberdeen Bestiary, Universidad de Aberdeen. Recuperado de la web de la A. U.

En cómo lo hacía, discrepan las fuentes. Unas versiones dicen que curaba a través de los ojos, que creaba una especie de «corriente» que atraía y absorbía la enfermedad. Funcionaba, más o menos, por los mismos principios que el mal de ojo. Otros bestiarios indican que el ave acercaba el pico a la boca del enfermo y extraía el mal con su respiración. En ambos casos, una vez tenía la enfermedad dentro de sí, el caradrio volaba alto para exudarla con el calor del sol.

En este caso, el caradio vuelve la mirada, así que no hay esperanzas para el pobre enfermo.            Bestiary Harley, British Library (MS 3244). Recuperado de Wikimedia.

 

Las autores de la antigüedad ya habían hablado de las cualidades de esta ave. Plinio, el Viejo, la menciona en su Historia natural como ave que curaba la ictericia, al igual que hacen Plutarco y Claudio Eliano. Plutarco habla sobre ella en su Simposíaca (o Charlas de sobremesa), precisamente en la cuestión que trata sobre los misterios de la fascinación y del mal de ojo. Se daba tanto crédito a esta historia que se decía que los vendedores de caradrios escondían los ejemplares que tenían para que no curasen al cliente antes de que hubiera pagado.

Este poder curativo se extendía también a sus excrementos, pues se contaba que, si se extendía sobre los ojos, era capaz de curar la ceguera. Aunque Philippe de Thaünsu escribió en su bestiario que ese poder residía, en realidad, en el hueso del muslo. Si se ungía a un ciego con el tuétano de ese hueso, recuperaba la vista.

Otra fuente algo distinta, el Cyranides, una compilación medico-mágica de la Antigüedad tardía, agregó que su corazón y su cabeza servían como amuletos, y preservaban al portador de toda enfermedad.

texto de la Historia de Alejandro Magno tomado del Roman d'Alexander

Como en todas las criaturas de los bestiarios, había también una interpretación simbólica. En el color blanco del caradrio se veía una analogía con Cristo, porque el blanco es puro y está libre de mácula, igual que Cristo estaba libre de pecado. En cuanto a su poder de curación, se veía como una interpretación del sacramento de la confesión, mediante el cual Cristo curaba las almas.

Más tarde, hacia el siglo XIV, se empezó a secularizar este simbolismo, y se usó al ave para representar el amor correspondido o no correspondido, y el poder de atracción de la mirada en los amantes.

Por último, se también se relacionó al caradrio con el basilisco (sobre el que ya hablamos aquí). El basilisco-caradrio representaba el binomio muerte-vida.

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1. Manuscrito en griego de autor desconocido que contiene un conjunto de descripciones de animales, criaturas fantásticas, plantas y rocas, siempre con sentencias moralizantes.

Fuentes

  • BESTIARIO MEDIEVAL, Ed. de Ignacio Malaxecheverría, Ediciones Siruela, Madrid, 1999
  • DRUCE, G.: «The Caladrius and its Legend, Sculptured Upon the Twelfth-Century Doorway of Alne Church, Yorkshire», artículo publicado en Archaelogical Journal, Royal Archaelogical Institute of London, Vol. 69, 1912
  • PLINIO EL VIEJO: Historia natural. Libros VII-XI, Ed. Gredos, Madrid, 1998
  • PLUTARCO: Obras morales y de costumbres, Vol. 4, Ed. Gredos, Madrid, 1987
  • «Caladrius», en The Medieval Bestiary.
  • «La leyenda del caradrio en san Andrés de Montearados (Burgos)» en Blog Románico Digital.

 

Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas

El rey de las serpientes

El basilisco es una criatura fabulosa de carácter serpentino; sobre todo en sus orígenes. Egipcios y hebreos lo mencionan en sus textos, y los griegos lo tenían por la más mortífera de las criaturas. Para estos pueblos de la Antigüedad, formaba parte de la familia de las serpientes. Más aún: los helenos lo consideraban el rey de las serpientes, de ahí el nombre que le dieron: βασιλίσκος, que significa «pequeño rey». Porque, aunque no es muy grande, su aspecto, su porte al desplazarse y su extrema toxicidad lo elevan por encima de los demás ofidios. Plinio, el Viejo, por ejemplo, nos presenta al basilisco en su Historia natural (VIII 33) como una serpiente que no supera los 12 dedos (unos 22 cm) con una mancha blanca con forma de corona en la cabeza. A diferencia de las otras serpientes, los basiliscos avanzan erguidos, alzando la mitad del cuerpo y arrastrándose con el resto.

Sin embargo, esta imagen no se ha mantenido invariable a lo largo del tiempo. En el paso de la Edad Antigua a la Edad Media, el basilisco sufre una importante metamorfosis que lo convierte en una criatura híbrida, quimérica. Aunque nunca pierde su esencia reptiliana. ¿Por qué este cambio? Quizá se debiese a a una mala interpretación de las fuentes clásicas, o a una mala traducción, o a cualquier otro tipo de contaminación.

Grabado de un basilisco

Grabado de un basilisco en la Historiae Animalium de Konrad Gesner (1551).

El caso es que los bestiarios medievales pintan al basilisco como una bestia con cabeza, pecho y patas de gallo, y el resto del cuerpo acabado en una larga cola de serpiente. Tiene una excrescencia roja con forma de corona en la cabeza, a modo de cresta, y sus ojos son saltones y amarillos, como los de los batracios (rojos según John Swan en el Speculum mundi). Puede estar recubierto de plumas o de escamas, no hay unanimidad en esto. Generalmente son de color verde, con manchas blancas de reflejos plateados. Aunque hay quien lo pinta de amarillo. Incluso hubo algún caso en el que se le atribuyó hasta ocho patas. El tamaño era mayor que el que daba Plinio, por supuesto. Y se especuló con que lo que describió el naturalista fue a las crías.

En las Etimologías (s. VII), san Isidoro lo sigue considerando el rey de las serpientes. En esencia, copia a Plinio, pero agrega cosas de su cosecha. El motivo del gallo, la adición más importante, se encuentra ya en el Physiologus, un texto cristiano de autor desconocido que apareció entre los siglos III y IV. En esta obra hay una importante compilación de animales y monstruos. Como la finalidad es moralizante, las descripciones de las criaturas están llenas de símbolos y alegorías. Es muy posible que los bestiarios tomasen estas descripciones al pie de la letra, como si se tratase de un texto de historia natural, y de ahí los añadidos o metamorfosis sufridas por algunas criaturas.

Basilisco como rey de las serpientes

Miniatura de un basilisco en el manuscrito Harley 4751 (f. 59) de la British Library

Bueno, pues para justificar este cambio de fisonomía, se empezó a difundir el mito de que el basilisco nace (ojo al dato) del huevo ¡de un gallo! empollado por un sapo. El huevo le surge al gallo en el vientre cuando se hace mayor y cesa de montar a las gallinas. El animal, como es lógico, se queda atónito, y busca un lugar discreto y cálido (un estercolero, un establo…), y escarba allí un agujero con las patas para deshacerse del huevo. Si da la casualidad de que anda por la zona algún sapo, un animal de naturaleza tóxica (o una serpiente en algunas fuentes), este olerá el veneno del interior del huevo y acudirá a incubarlo. Cuando se rompe el cascarón, salen polluelos machos, iguales que los polluelos de gallinas, y al cabo de siete días les crecen colas de serpiente.

De esta imagen derivó, a partir del siglo XII, la de otro monstruo, la cocatriz, cuya única diferencia con el basilisco era un par de alas draconianas. Y que nacían de manera inversa: del huevo de una serpiente empollado por una gallina. Pero las dos criaturas se confundieron prácticamente desde el principio, y al final del Medioevo eran dos nombres que se empleaban para el mismo ser.

La criatura más venenosa sobre la tierra

La gran letalidad del basilisco, sin embargo, se mantuvo inmutable con paso del tiempo. No solo posee uno de los venenos más potentes, sino que es tan abundante en su cuerpo que, según Brunetto Latini (Tesoro, IV, 3), rezuma por toda su piel, y por eso reluce. No es de extrañar que su toque o mordisco sea mortal de necesidad. Y casi igual de ponzoñoso es su aliento, del que se sirve para cazar envenenando el aire a su paso.

cita de plinio el viejo

Pero, sin duda, la capacidad más mortífera de los basiliscos es su mirada. Con ella pueden matar a hombres y animales a distancia, e incluso llegar a partir la piedra. Una de las teorías es que emiten por los ojos una especie de fuerza corruptora. Algo parecido, en cierto modo, al mal de ojo. El poeta Lucano escribió en su Farsalia que se debe a que los basiliscos nacieron de la sangre derramada de la Medusa, y habrían heredado su mirada letal.

A los basiliscos les gusta vivir en lugares áridos, como a los escorpiones. Según Plinio, son originarios de las zonas desérticas de Libia, en la provincia de Cirenaica, aunque, hacia el siglo X, diversas fuentes los localizaban ya en Europa. En realidad, no es que vivan en el desierto sino que este los sigue; los mismos basiliscos convierten en desierto el territorio por el que pasan, al desmenuzar las piedras y secar árboles y plantas. Hasta las aves, en el cielo, corren el peligro de ser alcanzadas por su ponzoña. Además, son capaces de envenenar los cursos de los ríos durante décadas, o incluso siglos. San Isidoro advierte que quienes beben o se baña en esas aguas se vuelven hidrófobos y linfáticos. Precisamente, durante las epidemias de peste negra que se sucedieron a partir del siglo XIV, surgió el rumor de que la enfermedad era provocada por envenenadores que usaban carne de basilisco para emponzoñar el agua.

Enfrentarse al basilisco

A pesar de su peligrosidad, hay maneras de acabar con el basilisco. Si no, sería imposible echarse a los caminos y el desierto se habría extendido por todas partes. Por un lado, tiene su propia némesis en la comadreja, cuyo aroma le resulta fatal. El mustélido es capaz de seguirle el rastro hasta su madriguera por el olor de su orina; una vez allí se enfrentan, aunque ambos perecen. Otro enemigo mortal del basilisco es la centícora, a la que trata de buscar cuando descansa para inyectarle su veneno.

basilisco contra comadreja

Basilisco luchando contra una comadreja. Miniatura del Bestiario de Aberdeen (f. 66) Aberdeen University Library

Tan mortal como el aroma de la comadreja es, para el basilisco, el canto del gallo. Quizá debido a su extraño origen. Es por esta razón por la que algunos viajeros se proveían de gallos cuando debían atravesar tierras salvajes y peligrosas.

Por último, se puede usar contra el basilisco al mismo basilisco: si conseguimos que se mire en un espejo, se fulminará con su propia mirada.

Pero también hay maneras de contemplar al basilisco sin sufrir las consecuencias de su mirada. Desde muy antiguo se decía que se puede evitar el daño si lo ves antes de que él te vea. Otra manera de evitarlo es mirarlo a través de un vidrio. Cuanto mayor sea este, mejor, ya que, además de proteger del efecto de la mirada, el basilisco no puede distinguir nada situado tras él. Cuenta la leyenda que fue así como Alejandro Magno se enfrentó a ellos: mandó fabricar unos enormes botellones de vidrio en los que cabían varios hombres; allí dentro los basiliscos no los veían, así que los podían matar fácilmente con sus flechas.

Dado que se trataba de una criatura tan mortífera, no es raro que se usara en el arte medieval como símbolo de muerte, o relacionado con el diablo y el infierno. Aunque también con simbolismo de muerte y resurrección (el gallo, la serpiente y la renovación cíclica). En el ámbito alquímico, también proliferaba la imagen del basilisco, vinculada aquí al poder devastador y regenerador del fuego. Llegaba a aparecer en las fórmulas de transmutación de metales, como en la consecución del pigmento oro.

Basilisco en un canecillo del ábside de la iglesia de Oquillas. Fotografía tomada de Arteguías.

 

Fuentes

ECO, Umberto: Historia de las tierras y los lugares legendarios, Lumen, Barcelona, 2013
BORGES, J.L. y GUERRERO, M.: Manual de zoología fantástica, Fondo de Cultura Económica, 1957
BESTIARIO MEDIEVAL, Ed. de Ignacio Malaxecheverría, Ediciones Siruela, Madrid, 1999
PLINIO EL VIEJO: Historia natural. Libros VII-XI, Ed. Gredos, Madrid, 1998
Blog de Criaturas Fantásticas.

 

 

Trial by combat, por Hans Taloffer

Trial by combat! o, en castellano, «¡Juicio por combate!». Con este, añado otro diseño más a la categoría Medieval.

Cuando buscaba imágenes libres de derechos para el artículo didicado a la daga «misericordia», me topé con los manuscritos del siglo XV de Hans Taloffer, un famoso maestro de esgrima del Sacro Imperio Romano Germánico. Al verlos, supe que sería una fuente de buenos motivos. En estos Fechtbuch (manuales de combate), llenos de ilustraciones, se mostraban diversas técnicas para afrontar todo tipo de combates singulares, ya fuesen con o sin armadura, montados o desmontados, con espadas, mazas, alabardas (como en este caso), y demás armas blancas. Incluso entre hombres y mujeres. Eran técnicas que se podían aplicar en los juicios por combate, y así surgió la idea.

EL jucio por combate era una fórmula del derecho germánico medieval que se usaba para resolver procesos cuando no había testigos ni se conseguía una confesión del acusado. Las dos partes en litigio luchaban, entonces, en combate singular. Era una herencia de las antiguas tribus germánicas, por eso se dio menos en el ámbito mediterráneo.

Para encontrar la ilustración, me decanté por el manuscrito MS Thott 290.2º, de la Biblioteca Real de Dinamarca. Como es normal en estos códices medievales, las digitalizaciones están bien hechas y tienen buena resolución. Una vez seleccionado el motivo que me interesaba, con Photoshop eliminé el fondo y trabajé el color, los ajustes de niveles y los bordes, a los que aplicé un estilo de capa. El texto lo elaboré a mano, con la tableta digital, fijándome en viejos manuales caligráficos que poseo. Me decidí por una tipografía gótica redonda, que me parecía más legible que otros tipos de góticas más angulosas. Después de suavizar los bordes aplicando el filtro «mediana», le di una apariencia semejante a la de la ilustración con el uso de filtros de texturas y con los estilos de capa. Quise dejar unas marcas de renglones como las que se ven en los códices reales.

El aspecto final en Redbubble es este:

Hans Taloffer t-shirt Medieval T-SHIRT

 

Uso de la daga de misericordia

Ilustración del manual de esgrima de Hans Talhoffer (S. XV).MS Thott 290.2º f. 137v, Biblioteca Real de Dinamarca

La daga de misericordia o «misericordia», a secas (seguramente del francés miséricorde), fue un tipo de puñal largo de hoja estrecha que tenía un filo más punzante que cortante. Su uso se empezó a generalizar entre los caballeros a mediados del siglo XIII con el nombre, en la península Ibérica, de cuchillo misericordioso.

Tenía un uso bastante específico, que era el de rematar a los caballeros caídos, ya que su hoja, robusta y puntiaguda, podía atravesar la mayoría de cotas de malla o introducirse violentamente entre las juntas de las armaduras de placas.

Hay quien opina que debe su nombre al hecho de que se usaba para dar el golpe de gracia a los caballeros que yacían en el campo de batalla con heridas demasiado serias como para ser tratadas. Su uso era, entonces, un acto de misericordia para ahorrar sufrimiento y deshonor al adversario. Otros creen que se la bautizó con ese nombre porque obligaba a uno de los combatientes a gritar «¡Misericordia!» cuando la sentía en la garganta o cualquier otro punto vital.

Nueva selección de artículos pueblicados en Steemit. Como anuncié, solo dejo los que tratan temas afines a este blog, aquellos que os pueden resultar interesantes.

Jean Baptiste Bernadotte, artículo en Steemit Jean Baptiste Bernadotte: las extrañas vicisitudes de un rey republicano. El caso del revolucionario francés, y general de Napoleón, que se conviritió en rey de Suecia y Noruega.
Cervantes, el outsider. Soldado, viajero, emprendedor… Cervantes fue una persona que se hizo a sí misma y trató de hacerse un hueco en un mundo hostil lleno de dificultades.
¿Pares o nones? Nanorelato surgido de una propuesta que hizo un grupo de escritores en Twitter.
Criaturas fantásticas y (posiblemente) dónde encontrarlas: LA CENTÍCORA. Griatura enorme de cuernos móviles que aparece descrita en los bestiarios medievales.

Disfrutadlos. Os recuerdo que en Steemit utilizo el nombre de usuario @iaberius

 

 

Hoy os dejo una segunda selección de artículos que he publicado en Steemit. Como anuncié en el primer post, pongo solo aquellos que tratan sobre temas afines a este blog, aquellos que os pueden resultar interesantes.

La cruz de los caballeros de Calatrava. Un poco de historia sobre los orígenes del símbolo de la orden de Calatrava, que en sus inicios fue negra y no roja.
 Fotografía de Bécquer La muerte de Gustavo A. Bécquer. El 22 de diciembre de 1864 la enfermedad podía Bécquer, y se apagaban los ojos del autor de las Rimas y las Leyendas.
 los doce reyes magos, artículo en steemit Los doce reyes magos. Hasta que aparecieron en Milán, en el siglo XII, los restos de los 3 magos de Oriente, hubo diversas tradiciones sobre su número; entre ellas, que los magos fueron doce.
 guerra de los 100 años El lunes negro: el ejército inglés contra una tormenta de granizo. Seguramente el acontecimiento más bizarro de la Guerra de los cien años.

Espero que os gusten. Os recuerdo que en Steemit utilizo el nombre de usuario @iaberius

No es el escenario de una película, ni un parque temático. Cincuenta obreros vestidos con túnicas medievales, con mazas, sierras, cinceles, martillos y yunques, levantando un castillo medieval en mitad de un bosque. Se trata de Guédelon, un proyecto que ha cumplido 20 años.

Guédelon es el gran sueño de Michel Guyot, un antiguo instructor de equitación que lleva más de media vida dedicado a la compra y restauración de castillos. Una pasión por las fortificaciones que le viene de la niñez, cuando acompañaba a sus padres a visitar antiguos edificios medievales.

Pero ¿crear un castillo de la nada? La idea surgió cuando estaba restaurando un château renacentista, Saint Fergeau, y los especialistas descubrieron que, enterrado bajo sus muros de ladrillo rojo, había un castillo bastante anterior. Al final de su informe, presentaban un esbozo de cómo debía ser el castillo medieval, con un último párrafo que rezaba: «sería fascinante reconstruir Saint Fergeau». Era algo irrealizable, por supuesto, porque eso implicaría derribar el castillo más reciente. Pero esa frase marcaría a Guyot; quizá pudiese tener una réplica del Saint Fergeau medieval, pero de nueva planta. Un castillo que respetase escrupulosamente los cánones arquitectónicos de la época.

Pero la idea iba más allá, Michel no estaba interesado simplemente en construir un castillo, sino en levantarlo con las técnicas, herramientas y materiales que hubiesen usado los constructores de aquella época. Lo más interesante para él era crear un proyecto de construcción medieval. No quería un «castillo Disney», sino un lugar de trabajo experimental en el que redescubrir técnicas antiguas de construcción, en el que pudiesen investigar la mejor fórmula para elaborar un mortero duradero, o la forma, tamaño y ángulo óptimos para una aspillera. Y demostrar, de paso, la importancia del patrimonio cultural como factor de desarrollo regional.

Michel Guyot comenzó a trabaja en este sueño hacia 1995. Reunió a su alrededor un pequeño equipo de entusiastas que se quisieron embarcar con él en esta loca aventura. Entre ellos, Maryline Martin, que todavía la dirige. Había mucho trabajo que hacer antes de colocar la primera piedra: conseguir los permisos necesarios para edificar, reunir una ingente cantidad de documentación, buscar socios financieros…

Guyot encontró el terreno ideal, una cantera abandonada en mitad de un bosque del norte de Borgoña, en el municipio de Treigny. Un paraje que proveería de los materiales esenciales de construcción: piedra, tierra, madera y agua. En cuanto se recaudaron los fondos necesarios, se compró el terreno y se contrataron expertos en castillos y edificaciones medievales para elaborar el plan de obra. Como nunca se había hecho antes nada así, todo era especulación. Florian Renucci, el arquitecto supervisor, acompañó a Guyot en multitud de viajes para investigar ruinas de abadías y castillos. Analizaban su diseño, las características de los materiales usados, y debatían sobre qué técnicas seguir en su castillo. Todo este trabajo preparatorio permitió a Renucci elaborar unos planos de ejecución precisos que fueron sometidos a un comité científico para su validación. Aunque la idea primigenia había sido volver a construir un Saint Fergeau, al final se decidió levantar un castillo totalmente nuevo: Guédelon.

La obra comenzó en 1997, después de reunir al personal administrativo, un capataz y los primeros trabajadores. Se calculó que el proyecto llevaría unos 25 años en llevarse a cabo. Aunque no se estableció una fecha límite. No es lo importante.

En efecto, en Guédelon hay una cosa clara: importa más disfrutar del camino que llegar a la meta. La finalidad del proyecto no es solo acabar con un bonito castillo en medio de un bosque, sino recrear in situ la gestión diaria de una construcción de la Plena Edad Media.

Felices fiestas y próspero año nuevo

Genial ilustración-resumen de Alison Atkin (proyecto Marginalia Paraphernalia f.1 )

Os deseo que paséis unas felices fiestas, y que podáis sacar, también, suficiente tiempo para leer, escuchar música o visitar algún museo.

Que el año 2018 llegue cargado de ilusión y proyectos.

Sé que últimamente tengo este blog un tanto abandonadillo. No es que haya dejado de escribir (es más, tengo varios borradores nuevos a los que debo dar una última revisión), sino que mis inicios en la plataforma de contenidos Steemit han absorbido todo mi tiempo. Necesitaba darme a cononcer y posicionarme en esta red social, y es ahí donde he estado dejando mis últimos artículos de humanidades, para dar ese impulso inicial. Por cierto, si me buscáis por allí, mi nombre de usuario es @iaberius

Steemit

De todos modos, no me he olvidado de Senderos Ocultos. Como he dicho, tengo varios artículos en revisión (alguno también en pañales); lo que me pasa es que lo que concibo como posts de 500 o 600 palabras se me terminan convirtiendo en textos de más de 2000 palabras después de investigar las diversas fuentes. Me emociono, lo admito, cuando se trata de investigar. Y claro, luego me toca resumir, corregir textos cinco o seis veces más largos de lo que pretendía… Y ahí están algunos, aguardando una última pasada.

Pero he pensado que no hay razón para que no podáis tener acceso a esos contenidos desde aquí, así que os voy a dejar los enlaces a los artículos más trabajados, o aquellos que tratan de historia y literatura.

Chronos Vs Crono. Un poco de mitología para evitar confusiones entre estos dos dioses con nombres y ámbitos tan parecidos.
 La cueva de Hércules, en Steemit La leyenda toledana de la Cueva de Hércules. Un poco más de mitología, ahora mezclada con una de las leyendas de la ciudad de los nigromantes.
   El laboratorio de la hechicera Ana López, la Larga. Anciana daimieleña condenada por la Inquisición. De las pocas referencias que se tienen del laboratorio hechicera.
 copistas medievales, artículo en steemit  Los monjes copistas de los scriptoria medievales. Aquellos que se destrozaban la vista y la espalda para conservar los textos fundamentales de la cultura de Occidente.

Esta es una primera tanda. La idea es seguir poniendo enlaces cada cierto tiempo. O, quizá, busque alguna aplicación que permita dejar los enlaces fijos en la columna lateral. Debo meditarlo.

¿Vosotros qué opináis?

Con el castillo de Loket reanudo esta serie de entradas que tenía algo olvidadilla; una fortaleza que lo mismo nos sirve para ambientar cuentos de hadas como historias de terror.

el castillo de loket

Crédito: wikipedia

Loket es una localidad muy pintoresca de la Bohemia checa, cerca de la frontera con Alemania. Su casco antiguo se encuentra situado sobre una loma que un pronunciado meandro del río Ohre rodea casi por completo. Desde lo alto, sobre una pared rocosa, el castillo domina el pueblo y los bosques circundantes.

Lo que se ve en la actualidad es un buen ejemplo de castillo gótico centroeuropeo, pero el castillo original, construido en la segunda mitad del siglo XII, se levantó siguiendo el estilo románico.  Este castillo primitivo comprendía dos torres, una iglesia y un edificio grande.  En ese tiempo ya adquirió renombre como bastión fronterizo del recién nacido reino de Bohemia.

Loket castle

La casa del Margrave – Crédito: wikipedia

A partir de 1250, el castillo se amplió gradualmente y fue remodelado hasta convertirse en una fortaleza gótica. En esa época fue frecuentado a menudo por la familia real. Era el castillo favorito del emperador Carlos IV, del Sacro Imperio, al que le gustaba pasar en él largas temporadas para descansar y cazar. Y eso a pesar de que, de niño, estuvo confinado en su interior por su propio padre, el rey Juan de Luxemburgo. El pequeño príncipe pasó dos meses encerrado en las bodegas.

Liebscher Karel – Castillo sobre río

En el siglo XV, en el curso de las guerras las guerras husitas, el castillo fue atacado varias veces por los revolucionarios, pero nunca pudieron tomarlo. Sin embargo, la misma dinastía Luxemburgo lo terminó hipotecando cuando se vio falta de dinero. De este modo, el castillo pasó por varias manos a lo largo de más de 100 años, hasta que la propiedad volvió al concejo a principios del XVII.

La fortaleza se tuvo que reconstruir varias veces debido a los incendios y a las marcas de la guerra, y se siguió ampliando durante el Renacimiento. También sufrió los embates de la guerra de los Treinta Años en el siglo siguiente. A principios del siglo XIX, el castillo fue reconvertida prisión, función que mantuvo hasta la Segunda Guerra Mundial, durante la cual se habilitó allí un campo de prisioneros.

castillo de Loket desde el río

El castillo desde la otra orilla del Ohre – Crédito: wikipedia

En otro de los edificios, los hermanos Haidinger fundaron una fábrica de porcelana en 1805. Más tarde se ubicó un museo en la Casa del Margrave, en 1907. La exposición de porcelana fina está abierta al público y ha sido bastante famosa.

En las décadas finales del XX, se llevó a cabo un importante trabajo de reconstrucción y mantenimiento, y desde 1993 el castillo de Loket ha sido accesible al público durante todo el año. Además de la exposición de porcelana, en las mazmorras hay ubicado un museo de la tortura bastante impresionante.

                            Imagen del museo de la tortura de Loket Museo de la tortura. Cepo
Fotografías del museo de la tortura. Crédito: Jim Linwood

 

Página oficial del Castillo de Loket

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«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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