Invierno

El invierno, de Arcimboldo
El invierno, de Giuseppe Arcimboldo

Me ha gustado el cuadro de El invierno de Arcimboldo para dar la bienvenida a esta noche mágica. Como ya dijimos en una entrada anterior, Samhain marcaba el inicio del invierno para los pueblos celtas, la llegada de los días de frío y oscuridad. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía en esta noche y se hacía posible la comunicación entre unos y otros.

Así que ya sabéis: Oíche Shamhna shona daoibh, a chairde! ¡Feliz noche de Samhain! ¡Y cuidado con quién os encontráis en la oscuridad!

Winter is coming; se acerca el invierno

Brueghel el viejo, Cazadores en la nieve, winter

Pieter Brueghel el Viejo – Cazadores en la nieve (1565)

Los cazadores en la nieve, 1565, óleo sobre tabla, 117×162 cm. Obra de madurez perteneciente al ciclo de los meses del año, representa el invierno.

Los cazadores en la nieve, en wikipedia

Un nuevo año se abate sobre mí con sus frías alas cargadas de inciertas promesas. Y aunque la mañana de Reyes todavía logre sonsacarme una sonrisa, pronto me topo de bruces con enero. El encontronazo es tan brusco que siempre se me caen al suelo las energías y los proyectos que trajo consigo el nuevo año. Los recojo con desgana, ya no es lo mismo.
Nunca me ha gustado enero. Definitivamente no me cae bien. Supongo que saboreo tan dulcemente diciembre que, en contraste, este mes resulta demasiado helado y estéril. No sabría explicar exactamente qué sensación es la que me transmite. No es tristeza, ni melancolía. La melancolía la disfruto en otoño, cuando los días se vuelven cada vez más cortos, llueve, y el paisaje se viste de colores pardos y amarillos. Creo que enero me produce más bien fastidio, fastidio por la sensación de rutina y por el frío desagradable. Después de Navidad el frío se vuelve molesto.
Mejor pensar que febrero está a la vuelta de la esquina, con su Carnaval, y con sus 29 días, que este año es bisiesto. Espero que me dé suerte, y que para entonces me haya centrado, que son muchos los proyectos que sacar adelante.

los días sin sol

El lobo blanco del invierno,
el lobo blanco viene,
con los feroces ojos inyectados
en sangre helada, fijos y crueles.
¡Maldito lobo invierno, que te llevas
los viejos y los débiles!

¡Reunámonos, que todos
tengan una familia,
un libro y fuego alegre!

Y mientras, fuera, el hacha
el tronco seco hiende,
que será rojo en el hogar, cerremos
la puerta y el balcón… ¡Dios no nos quiere!

¡Tregua! Seamos amigos…
La tibia paz entre nosotros reine
en torno de la lámpara, que esparce
la tranquila poesía del presente.

Y tú, mi amada, cuyos rojos labios
son ya la sola flor, dámelos…, ¡quiéreme!…

¡Que el lobo blanco del invierno
el lobo blanco viene!

Manuel Machado, de El reino interior

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«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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