Javier G. Alcaraván

Hoy me voy a permitir un poco de autopropaganda, que todavía no he presentado oficialmente Senderos Ocultos, una tienda online de camisetas que he abierto hace poco (en realidad, los que pasen habitualmente por este lugar ya se habrán dado cuenta del banner que nos acompaña desde hace un mes).

Aunque ya tenía un perfil en Redbubble, una comunidad virtual de artistas, quería crear una tienda específica de camisetas. Me he decantado por abrirla en Spreadshirt, una empresa alemana de impresión y estampación de camisetas bajo demanda que pone herramientas a disposición de los usuarios para que cualquiera pueda crear y gestionar su propia tienda. Tú únicamente te dedicas a subir diseños y ellos se ocupan de todo lo demás.

El tema general de la tienda es la fantasía, lo fantástico, y he querido abordarlo (al menos por el momento) a través de tres ámbitos: seres y personajes de fantasía épica y cuentos de hadas; el mundo romántico, oscuro y gótico; y el retrofuturismo steampunk. También he introducido una sección de camisetas para niños basada, en principio, en una colección de monstruitos bastante divertida.

Camisetas oscuras, románticas y góticas
Camisetas de fantasía
Camisetas steampunk

Camisetas para niños

Como provengo de una especie de clan familiar de artistas, los autores de casi todas las ilustraciones son mi padre, mi hermano, mi hermana y yo mismo. Como veis, todo queda en familia. Por el momento ya hay una buena base de ilustraciones y diseños con los que comenzar; espero poder ir ampliándola poco a poco con el tiempo. Ahora mismo tengo varios diseños de temática steampunk a medio hacer, y mi padre también me ha entregado varias ilustraciones que podrían adecuarse fácilmente.

Había en Daimiel, allá por principios del siglo XX, un matrimonio que tenía nueve hijas. El varón se resistía en llegar, pese a los numerosos intentos. Al décimo tampoco lo consiguieron. Cuando le dieron la noticia al padre, que estaba en su huerta, este empezó a despotricar y a blasfemar, diciendo que no quería esta nueva hija y que prefería que se la llevase el diablo.

cruz de los pajes
Cruz de los pajes

Regresando al pueblo, cuando le faltaba un par de kilómetros para llegar, encontró un niño en la carretera, llorando. Como el niño no contestaba nada pese a sus preguntas, lo subió a la grupa de su caballo y continuó su marcha. Muy cerca de la Cruz de los Pajes, donde descansa la Virgen cuando la traen del Santuario, se le ocurrió mirar hacia atrás para ver como iba el niño. Su sorpresa fue enorme cuando vio que al niño le arrastraban los pies, pues se había convertido en una especie de monstruo. La reacción del hombre fue instantánea: espoleó al caballo y se tiró de bruces a la Cruz de los Pajes mientras exlamaba «¡Virgen de las Cruces, ampárame!». El niño, que era en realidad el diablo al que había invocado antes al blasfemar, le dijo: «¡Ésta exclamación te ha salvado!», y desapareció.

Al labrador, al amanecer, lo encontraron todo pálido, y a consecuencia de la impresión el pobre se pasó un mes en la cama, enfermo.

Más leyendas en el libro Daimiel, pueblo de brujas.
Aunque también relato otra por aquí
La fotografía es de la web http://www.virgendelascruces.org

Bueno, hoy por fin me he hecho con un ejemplar del libro Semana Santa de Daimiel. Una historia de pasión, obra en cuya elaboración he participado como investigador y redactor, concretamente en los capítulos dedicados a la música y a la gastronomía. En realidad, la investigación se realizó hace ya diez años. Yo no sabía que al final había sido publicada; en principio todos los datos y la redacción formaron parte de un informe de carácter turístico.

Pero se ve que, al final, el Museo Comarcal de Damiel se ha decidido a darle forma de libro y publicarla. Lo hicieron poco antes de la Semana Santa de este año; yo me he enterado hace un mes de forma casual (me perdí la propia presentación, supongo que se debió de extraviar la invitación).

Fue este un proyecto mucho más modesto que el de la brujería, pero tuvo también sus grandes momentos, como poder investigar en el Archivo Diocesano de Toledo, en un lúgubre edificio a la sombra de la catedral, de largos y estrechos pasillos con portezuelas de las que me gustaba imaginar que llevaban a algún olvidado calabozo inquisitorial.

Ingeniero steampunk al servicio de S.M. la reina Victoria.

Poco a poco vamos terminando los trabajos de temática steampunk. Esta ilustración primero se pintó a la acuarela y después se escaneó y se retocó con Painter; luego, con Photoshop, se adaptó para camiseta. Tuve un percance con mi abuelo y me tocó repetir gran parte del trabajo, uf… Pero bueno. Al final ahí está. Como las demás, se encuentra en venta en nuestra tienda de camisetas de Redbubble a buen precio.

Detalles:


abecegrama inverso

Un abecegrama es un texto cuyas palabras se ordenan alfabéticamente: la primera comienza con la a, la segunda con la be, y así todo. Este abecegrama inverso es mi respuesta a una propuesta lanzada hace un tiempo en el blog Mobas. Me gustan mucho todo este tipo de juegos de palabras porque son muy buenos ejercicios de escritura. Ahora, si elaborar un abecegrama no es tarea fácil, uno inverso tiene su tela, ¡lo juro!. Es que hay algunas letritas que se las traen… Este es el que me ha salido al final:

Zafiros, yelmos, xilografías… Wifredo vio unos tesoros sobrecogedores; riquezas que parecieran, otrora, ñoñerías narcisistas. Meticulosa, la kioskera Juana, inquieta, habíalos guardado finalmente en dos cajas blindadas, aceradas.

Javier Gallego, Iaberius

Guardar

Guardar

Esta historia de brujas me la contó mi abuela Vicenta hace muchos años. A ella se la había contado su abuelo, el tío Madama, cuando era niña, como tanta otras de brujas. Por aquel entonces, la gente del pueblo todavía tenía encontronazos a diario con las brujas de los barrios del Alto o de la Hoya; o con aquellas que pululaban por el campo:

ilustración para una historia de brujas
Ilustración de Juan Gallego

Hace algún tiempo, cierto hortelano de Daimiel se levantó temprano para ir a la huerta. Agarró su borrico y se puso en camino. Cuando estaba llegando, algo llamó su atención. Había un extraño jaleo junto al pozo. Se acercó con cuidado, rodeando la casilla, y cuál sería su sorpresa cuando descubrió que todo provenía de un montón de gallinas que estaban alborotando subidas en la palanca de la noria. Extrañado todavía por no saber de donde había salido tanta gallina las intentó asustar, pero lo único que consiguió fue que aumentasen la algarabía como si se estuvieran burlando de él. Entonces fue cuando el hortelano vislumbró la verdadera naturaleza de aquellas ensordecedoras aves.

-Éstas no son gallinas- se dijo –¡Éstas son brujas!

Y sin pensárselo dos veces cogió un garrote y se lió a palos con ellas. Resulta que en verdad era un grupo de brujas que andaba enredando por el campo. Pero por una temporada se acabaron sus correrías, porque tras la paliza que les dio el hortelano esa mañana, la que no escapó coja escapó manca.

Javier Gallego Alcaraván

Podéis encontrar más historias de las brujas de Daimiel, extraídas de la tradición oral, en Daimiel, pueblo de brujas, de Belén Garzás Garzás y Javier González-Gallego Sánchez-Camacho.

Bruja manchega, ilustración de Juan Gallego

 

A
la hora de elaborar sus filtros, las hechiceras utilizaban numerosos
elementos, la mayoría de ellos del ámbito de la cocina, que era el
que dominaban las mujeres en aquella época.
Algunos eran ingredientes cotidianos, como la sal, el vinagre, el
aceite o el aguardiente, a los que dotaban de carácter mágico
mediante sortilegios o rituales. Servían para fabricar bebedizos o
comidas que ataban la voluntad de los hombres, o ligaban su talante
sexual. El huevo era también muy utilizado para las adivinaciones,
mientras que el agua, combinado con el aceite, servía para descubrir
si alguien tenía mal de ojo. Pero había conjuros que consistían,
simplemente, en quemar algunos de estos componentes.
Las
hierbas aromáticas, utilizadas para llevar a cabo los sahumerios,
eran muy variadas y nunca faltaban en el laboratorio de una
hechicera. Siempre se recogían en la noche de San Juan. Las más
utilizadas eran el culantro, la ruda o los granos de helecho.

Otra
herramienta importante para los conjuros amorosos eran las velas o
candelas de varios colores y tamaños, aunque los más utilizados
eran el verde y amarillo.
Las
hechiceras también conocían y empleaban amuletos que consistían en
diversos elementos (piedras, imanes, etc.) metidos en bolsitas.
Para
que los conjuros amatorios fueran realmente eficaces, la hechicera
recurría con frecuencia componentes escatológicos que procedían,
generalmente, del cuerpo de la persona a la que iba dirigido. El
filtro debía contener los dos elementos vitales fundamentales: el
semen del varón y la sangre menstrual de la mujer. Pero también se
usaba el pelo de las distintas partes del cuerpo, sobre todo de las
vergonzosas”, las uñas e incluso orines. La sangre, las uñas y
los orines se mezclaban con la comida que se ofrecía al hombre que
están intentando hechizar.
En
el ámbito de los ingredientes repulsivos podemos contar el empleo de
los sapos. Este animal siempre se relacionó con la pasión amorosa
(y la brujería) y era el más utilizado para elaborar pociones.
Tampoco
faltaban en estos laboratorios improvisados materiales macabros como
la soga del ahorcado, sus dientes o sus cabellos.

Este es un texto extraído de la obra de Javier Gallego, Alcaraván, y Belén Garzás Daimiel, pueblo de brujas.

Cabárceno, en Cantabria. Foto por Alcaraván
Interludio. Verdes colinas junto al mar y una brisa ya olvidada me alimentan como el mejor maná que pudiera conseguir en mi desierto. El aroma y ese rumor valen por cien sinceras siestas a la sombra. Aquí, en la costa, siento que mi espíritu se refresca. Crece y se alza como un ciprés que desea alcanzar el cielo, y luego se revuelca por la hierba con la alegría de un niño que come sandía. Tengo el pecho henchido de arrogante placer. Es arrogante pensar que la vida pueda ser tan plena. No es un espejismo, pero es tan fugaz que el deseo se transforma en pasado y todo lo que queda es el recuerdo de unos cuantos píxeles.

Javier Gallego (Alcaraván)

mundo interior VI

Shadow, por Michelangelo84

Pues yo soy yo, ante todo. Y cuando el resto del mundo falla, el ego lo es todo. Este es buen acero contra las tristezas, buen acero para empujar y hacer trizas las sombras que aún no salen de mi cabeza. Debo comenzar ya. Mis dedos deben precederme. Aprovechemos el tiempo.

Una pesadilla

Cuentan que la Pesadilla es una vieja que oprime el pecho de quienes la sufren. Esta noche soy yo quien la sufre y yo soy quien nota sus dedos raquíticos a través de la almohada, empujándola sobre mi cara.
Siento que me ahogo, y la veo. No puedo explicarlo, escapa a la razón, pero está ahí, perfectamente dibujada en mi cabeza, susurrándome mientras braceo al aire. Se parece a la Muerte. Así, con mayúsculas. El Segador Siniestro, la Dama de la Guadaña con la capucha puesta. Tal como la pinta Peter Jackson en su película sobre fantasmas…con el mismo aspecto que un Nazgul salido de su cabeza.
Me oprime el pecho y me susurra al oído, con tanta claridad que el susto me devuelve al mundo de la vigilia en un duermevela de espanto. Me cuesta discernir si estoy despierto o sigo soñando, porque la sábana me cubre el rostro y me provoca tal ansiedad que de verdad pienso que la vieja todavía está sobre mí, apretando.
Cuando, desesperado, logro apartarme el lienzo de la cara mis ojos se llenan de una oscuridad más clara, más sosegada, más amable. Y mi corazón comienza a calmarse.
Pasan los segundos, lentamente y entonces me doy cuenta de que algo anda mal. Siento que no peso…o más bien, noto que no siento. No puedo tocarme las manos. No puedo incorporarme ¿Qué está pasando aquí?
Ahora floto sobre mí. Ya no tengo nauseas, sólo una sensación de gran tranquilidad.¿De verdad era la muerte? ¿Acabo de morir? No veo túnel ni luz blanca. No me distingo ahí abajo. Sólo sé que floto y que no noto mi cuerpo. La opresión ha dado lugar a una levedad tan etérea que casi no puedo decir si formo parte de mí mismo.
Y eso ¿qué es? Un hilo blanco, brillante. Creo que es plata. Me rodea y luego se pierde en la negrura. No sé si un extremo está atado a mí.
Me pregunto por qué no he revivido mi vida con mi último aliento. Supongo que es otro de tantos mitos. Y ahora son muchas las preguntas que se quedan sin respuestas.
Creo que he muerto. He tenido un ataque al corazón. Seguro. Una bonita metáfora, la Pesadilla oprimiendo el corazón hasta pararlo. Y los ahogos… Pero no estaba preparado. Así, en mitad de la noche, interrumpiendo un sueño del que no me acuerdo.
Entonces recuerdo… ¿Qué es lo que la Parca me decía? Me hablaba al oído con voz queda. Ah sí: “despierta” me susurraba. ¡Despierta!
Con el grito aún resonando en mi cabeza, abro los ojos y me despierto.

Javier González-Gallego Sánchez-Camacho “Alcaraván”

Este escrito también está publicado en Steemit.

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«Dios ha cerrado sus oídos a cuantas plegarias se le dirigen en su presencia. En el invierno, los lobos se reúnen en manadas junto al enebro que la protege para lanzarse sobre las reses; los bandidos esperan a su sombra a los caminantes, que entierran a su pie después que los asesinan, y cuando la tempestad se desata, los rayos tuercen su camino para liarse, silbando, al asta de esa cruz y romper los sillares de su pedestal».

Gustavo A. Bécquer: La cruz del diablo

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